
Rudi pasó de nuevo la botella de Kirsch. Ninguno de los cuatro se había vestido. Bruno se dio cuenta, maravillado, de que volvía a tener una erección, menos de una hora después de correrse entre los labios de Hannelore; lo comentó con palabras impregnadas de ingenuo entusiasmo. Muy conmovida, Christiane empezó a hacerle una paja ante la mirada enternecida de sus nuevos amigos. Al final, Hannelore se acuclilló entre sus muslos y se la chupó mientras Christiane seguía acariciándola. Un poco achispado, Rudi repetía maquinalmente: "Gut…, gut…". Se separaron medio borrachos, pero de excelente humor… Al día siguiente, por la tarde, fueron juntos a la playa. El cielo estaba azul y hacía mucho calor para septiembre, Bruno se dijo que era agradable pasear, desnudos los cuatro, a lo largo de la orilla; era agradable saber que cada cual se esforzaría, en la medida de sus posibilidades, por darles placer a los demás.

Alguien se ha abierto.
me encanta tu blog.SRV
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