29 noviembre 2008

Fragmento de "Canciones de amor en Lolita's Club" (Juán Marsé).


Juán Marsé ha sido galardonado con el Premio Cervantes 2.008.


Acelera las embestidas cada vez que sus ojos tropiezan con los zapatos de tiritas abandonados en el suelo al lado de su americana, como si el pálido fulgor blanquecino en la penumbra del cuarto ejerciera sobre él un extraño magnetismo, como si la fantasmal insolencia que ha dejado en los zapatos el erguido empeine que los calzaba unos minutos antes prefigurase otros pies en otros ámbitos, en otra penumbra y en otro arrebato más febril y desesperado, mientras María, de bruces sobre la mesilla de noche, junto a la cama sin deshacer, aguanta el acoso con los ojos cerrados, debatiéndose entre el placer y el dolor, con la falda subida y sin desnudarse del todo, como si hubiese sido sorprendida por el apremio y la brutalidad de Raúl. Gime y protesta e intenta darse la vuelta, pero él la sujeta firmemente contra la mesilla hasta vencer su resistencia. Lo hace con una premura falaz y una premeditada violencia, con una aparente urgencia sexual que esconde una secreta revancha, el deseo de hacer daño y hacérselo a él mismo. Cuando termina, hunde la cara en los cabellos de María, que se vuelve hacia él llorosa y apenada, intentando comprender. Con ambas manos levanta la cabeza abatida de Raúl y busca sus ojos.

26 noviembre 2008

Fragmento de "Coto vedado" (Juan Goytisolo).


El escritor Juan Goytisolo fue galardonado el día 24 de noviembre con el Premio Nacional de las Letras Españolas.


El potencial goce ínsito a mi cuerpo se impuso en seguida, brusco y convincente, a los discursos religiosos o morales que lo estigmatizaban. En la cama, el baño, las buhardillas de Torentbó, me entregaba con asiduidad al acatamiento de una ley material que, por espacio de unos minutos, me confirmaba en mi existencia aislada y particular, mi irreductible separación del resto del mundo.

21 noviembre 2008

"Glóbulos rojos", de "Entre lo cotidiano de existir" (Gunter Grass).


Pero desnuda y reducida sólo a proporciones me das pena. Por eso intento cambiarte de sitio la rodilla. Tu espinazo cóncavo me da qué pensar. No comprendo por qué eres tan fea ni por qué soy incapaz de apartar de ti la vista y mirar, por ejemplo, el campo verde o el río, que son tan naturales y no tienen clavículas. Te quiero lo que puedo. Voy a componer un ballet para tus glóbulos, los rojos y los blancos. Cuando caiga el telón te tomaré el pulso y veré si el esfuerzo ha merecido la pena.

18 noviembre 2008

"Dos cuerpos" (Octavio Paz).


Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos olas
y la noche es océano.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos piedras
y la noche desierto.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces raíces
en la noche enlazadas.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces navajas
y la noche relámpago.

Dos cuerpos frente a frente
son dos astros que caen
en un cielo vacío.

12 noviembre 2008

Fragmento de "Amores a tumba abierta" (Manuel Valdés).


Leonor se abalanzó hacia él, excitada por la excitación, en un esfuerzo por conseguir lo mismo que ella negaba de antemano: la capacidad del otro para culminar una carrera erótica que siempre se iniciaba a partir de una salida en falso. Frotó, lamió, succionó, chupó, acarició y mordió, ignorante de que él estaba en otra parte, fuera de su cuerpo, contemplándolo desde la vertiginosa realidad de un espacio sin límites. Así se situaron los dos al borde del cansancio y cuando Mario parecía más a cubierto en su escondite invisible, su cuerpo —lo que hasta ese momento le había servido de refugio— empezó a sentir las delicias de lo erótico, la sensualidad de cada contacto y el nacimiento de una extraña sensación, casi volcánica, que fue ascendiendo, intensificándose, sincronizando cada fibra muscular, cada órgano y cada centímetro de piel, hasta concretarse en una indefinible avalancha que buscaba salida de forma incontenible. Era una riada benéfica, una inundación fertilizante, que embriagaba todo lo que salía a su paso, olvidando la historia precedente y de espaldas a cualquier idea de futuro. Cuando la tensión y la sincronía alcanzaron su cota más alta, Mario se sintió explotar en mil pedazos, impotente para contener esa fuerza, perplejo porque su cuerpo ya se había emancipado y aterrado porque asistía a un acontecimiento irreversible.

06 noviembre 2008

Fragmento de "El malestar en la cultura" (Sigmund Freud).


El designio de ser felices que nos impone el principio del placer es irrealizable; mas no por ello se debe –ni se puede- abandonar los esfuerzos por acercarse de cualquier modo a su realización. Al efecto podemos adoptar muy distintos caminos, anteponiendo ya el aspecto positivo de dicho fin –la obtención del placer-, ya su aspecto negativo –la evitación del dolor-. Pero ninguno de estos recursos nos permitirá alcanzar cuanto anhelamos. La felicidad, considerada en el sentido limitado, cuya realización parece posible, es meramente un problema de la economía libidinal de cada individuo. Ninguna regla al respecto vale para todos; cada uno debe buscar por sí mismo la manera en que pueda ser feliz. Su elección del camino a seguir será influida por los más diversos factores. Todo depende de la suma de satisfacción real que pueda esperar del mundo exterior y de la medida en que se incline a independizarse de éste; por fin, también de la fuerza que se atribuya a sí mismo para modificarlo según sus deseos.

03 noviembre 2008

"Mujer dormida" (Hugo Gutiérrez Vega).


Desde aquí veo tu casa
rodeada por el aire
de esta mañana lívida.
Veo tu puerta cerrada
y el balcón entreabierto,
siempre entreabierto
para librarte de los sueños malos.
Me asomo y veo tu cuerpo
entre las sábanas,
siento tu respiración lenta.
Todo está vivo.
La sangre cumple su trabajo
y transcurre sin prisa
por tus sienes
para que tú te duermas.
Miles de vidas viven
en un solo, prodigioso segundo
de ese tiempo tan diferente al tiempo
que nos manda a la calle
y nos dicta sus leyes,
nos obliga a correr y va pasando
como pasan los ríos.
Siento tu desnudo
creciendo en la cama.
Un cuerpo dormido
nos entrega la paz del mundo.
Me voy sin hacer ruido.
Te dejo en el país
construido por el sueño.
Al irme siento que sonríes.
Los ángeles del otoño,
con un dedo en los labios,
le ordenan a la vida
que no te despierte.