04 diciembre 2006

Fragmento de "Antes de la guerra de Troya", de "La semana de colores" (Elena Garro).


Eva y yo nos mirábamos las manos, los pies, los cabellos, tan encerrados en ellos mismos, tan lejos de nosotros. Era increíble que mi mano fuera yo, se movía como si fuera ella misma. Y también queríamos a nuestras manos como a otras personas, tan extrañas como nosotras o tan irreales como los árboles, los patios, la cocina.

2 se abrieron.

Anónimo dijo...

Es bonito como dos personas se descubren la una a la otra y a la vez a si mismas...

Precioso texto. Un besazo, Alycia

Anónimo dijo...

Las manos...son parte de nosotros,pero hay veces que parecen tener vida propia...