18 abril 2013

Fragmento de "Larva" (Julián Ríos).



Absorta, en el marco de la puerta, mirando al claroscuro: siluetas fugaces que corrían a emboscarse, entre los árboles y los setos y los arbustos y las estatuas, y se perseguían a gritos y risas. Fulgores de hoguera, llamarilleando, entre las frondas negras azules violáceas.
¡High! ¡High! ¡Hell!, jaleos y chapaleteos a lo lejos, ¡schlaf! ¡schlaff!, de los que brincaban sobre la hoguera (desnudos chisporroteantes) e iban a caer en el estanque. ¡Schlaf!
Tras las llamaradas, encabritándose: ¡incandescentauros! 
O centaureas. Y las dos rubicundas despeluzadas, a caballo de sus melenudos, también en cueros, dieron un alarido saltando con sus monturas por la hoguera ¡flam! ¡plash! al estanque.
Allí bajo los sauces llorones, y enrojecidos, detrás del estanque: la ancha mancha lechosa estrechándose hacia las frondas en sombra del río. Reptando, reptilínea. Serpenteando, pendiente abajo. Alargándose,como un fuelle, más rápida. Acordeondulando.
¡Ciempiés! (O casi.)
Y la hilera de desnudos a cuatro patas se fue cerrando en círculo, culo en alto; alrededor del equilibrista cabeza abajo, tieso como una estaca, y con las piernas en uve. Más difícil todavía: cubriéndose, con las manos, los genitales.

09 abril 2013

Fragmento de "El hombre duplicado" (José Saramago).


El alma humana es una caja de donde siempre puede saltar un payaso haciendonos mofas y sacandonos la lengua, pero hay ocasiones en que ese mismo payaso se limita a mirarnos por encima del borde de la caja, y si ve que, por accidente, estamos procediendo segun lo que es justo y honesto, asiente aprobadoramente con la cabeza y desaparece pensando que todavia no somos un caso perdido. 

01 abril 2013

Fragmento de "La vida de las abejas" (Maurice Maeterlinck).


Todo indica que no es la reina, sino el espíritu de la colmena, quien decide la enjambradura. ¿Cómo todos los ángulos de los rombos coinciden siempre tan mágicamente? ¿Quién les dice que empiecen aquí y terminen allí? Es uno de los misterios de la colmena. La mayor parte de los seres tienen el sentimiento confuso de que un azar muy precario, una especie de membrana transparente, separa la muerte del amor, y de que la idea profunda de la Naturaleza quiere que se muera en el momento en que se transmite la vida.