29 diciembre 2011

"Fin de año" (Bei Dao).



Desde el inicio hasta el final del año
he caminado tantos años
dejando al tiempo curvarse como un arco
por todas partes zapatos de los jubilados
polvo particular
basura pública.

Ha sido un año sin mayores acontecimientos
mi martillo descansa, pero yo
le pido prestada a los días futuros su luz
atisbo apenas la medida de platino
aquí sobre mi yunque.

23 diciembre 2011

La fiesta del Sol Invicto.


Esta es la ya tradicional entrada de todos los 24 de diciembre.
Feliz festividad del Sol Invicto.



No se sabe con certeza cuándo se empezó a celebrar la fiesta de Navidad el 25 de diciembre, los datos arrojados por la arqueología sólo permiten conjeturas. Por lo pronto, se sabe que en los primeros años, probablemente a principios de siglo II, la fiesta de Navidad se celebraba junto con otras dos fiestas teofánicas, los reyes magos y el bautismo de Jesús, unos días después del solsticio de invierno, dentro de los primeros diez días de enero. Del año 336 tenemos el testimonio más antiguo -el calendario filocaliano- de que la celebración de la Navidad tenía lugar, en forma conjunta con las dos fiestas teofánicas señaladas, por esas fechas. Después, en fecha que desconocemos, la Iglesia Romana separó la Navidad de las otras dos fiestas; los armenios monofisitas aún celebran la Navidad el 6 de enero.

El traslado de la fiesta al 25 de diciembre parece haber tenido como objetivo contrarrestar el culto al Sol Invicto que empezó a tener mucha popularidad en Roma desde Caracalla, quien a principio del siglo III (211-217) había fomentado el culto al dios solar sirio Sol Invictus. Tras la muerte violenta de Heliogábalo ocurrida en 222, quedó proscrito el culto al sol entre los romanos; hasta que Aureliano (270-275) lo introdujo con éxito, nuevamente por razones políticas: para asegurar la unidad del Imperio. Al decir de Eliade, fueron cuidadosamente eliminados los elementos sirios y el servicio se confió a los senadores romanos. Se fijó el aniversario del Sol Invictus el 25 de diciembre, día natalicio de todas las divinidades solares orientales.

La fiesta cristiana de la Navidad parece haber sido trasladada hacia el año 330, en tiempos de Constantino (306-337), al 25 de diciembre. Con ello se quería significar a Cristo como el verdadero Sol Invictus. Es importante observar que, a partir del año 315, empiezan a aparecer en las monedas los primeros símbolos cristianos. Probablemente sea por estas fechas cuando tiene lugar el cambio de la fiesta de Navidad al 25 de diciembre. El mensaje recabado de la célebre visión de Constantino fue en el sentido de la prevalencia de Cristo sobre el Sol: Cristo es el verdadero sol invicto. Sólo faltaba trasladar la fecha del nacimiento de Jesús al 25 de diciembre, día en que se festejaba el nacimiento del Sol Invictus.

Esa tradición se encuentra ya firme en el evangelio apócrifo tardío conocido como Liber de Infantia Salvaturis -probablemente obra de un erudito y elegante compilador carolingio del siglo IX- donde se representa a la parturienta que atendió a María en el momento del nacimiento de Jesús diciendo que "el niño lanzaba resplandores, lo mismo que el sol".

16 diciembre 2011

Fragmento de "Verde agua" (Marisa Madieri).


No siento tristeza, sino gratitud. Si he vuelto a Ítaca, siento que tengo que dar las gracias a una multitud de personas, incluso aquellas que ya he olvidado, que al amarme o estar simplemente a mi lado, con su fraternal presencia no sólo me han ayudado a vivir sino que son, tal vez, mi misma vida.

09 diciembre 2011

Fragmento de "Hacia una sociedad de la incomunicación" (Eduardo Galeano).


El mundo nunca ha sido tan desigual económicamente ni tan igualizador en cambio en relación con las ideas y la moral. Hay una uniformidad obligatoria, hostil a la diversidad cultural del planeta. La nivelación cultural ni siquiera puede medirse. Los medios de comunicación de la era electrónica al servicio de la incomunicación humana están imponiendo la adoración unánime de los valores de la sociedad neoliberal. Jamás la tecnología de las comunicaciones estuvo perfeccionada; y sin embargo nuestro mundo se parece cada día más a un reino de mudos. La propiedad de los medios masivos se concentra más y más en pocas manos; los medios dominantes están controlados por un puñado de poderosos que tienen el poder para dirigirse al mayor número de ciudadanos a través del planeta. Nunca antes tantos hombres fueron mantenidos en la incomunicación por un grupo tan pequeño.
El número de aquellos que tienen derecho a escuchar y a mirar no cesa de aumentar, mientras que se reduce vertiginosamente la cantidad de los que poseen el privilegio de informar, de expresarse, de crear. La dictadura única, impone en todas partes un mismo modo de vida, y confiere el título de ciudadano ejemplar al consumidor dócil, a escala planetaria, con arreglo a un modelo propuesto para la televisión comercial norteamericana.
El ejemplo de la mayor televisión pública europea está muy lejos de haberse internacionalizado; en revancha, las cuatro esquinas del globo y la propia Europa, han resultado conquistadas por ese venenoso coctel de sangre, de Valium y de publicidad que caracteriza a la televisión privada de los Estados Unidos.
En ese mismo mundo sin alma que nos presentan los medios como el único posible, los mercados han sustituido a los pueblos; los consumidores a los ciudadanos, las empresas a las naciones y a las ciudades. Las competencias comerciales a las relaciones humanas. Nunca antes la economía mundial fue tan poco democrática, y jamás el mundo más escandalosamente injusto. Las desigualdades, según las cifras de las Naciones Unidas y el Banco Mundial, se han duplicado.
Ese mundo de finales de siglo, paradisíaco para algunos e infernal para la mayoría está marcado con hierro rojo por una paradoja. En primer lugar, la economía mundial necesita un mercado en perpetua expansión para que las tasas de beneficio no se desplomen. Al propio tiempo precisa, por idénticas razones, de brazos que trabajen a precios de miseria en los países del Sur y del Este.
Segunda paradoja, corolario de la primera: el Norte dicta, de manera cada vez más autoritaria, órdenes a esos países del Sur y del Este para que importen y consuman más, pero lo que en ellos se multiplica son las mafias, la corrupción y la inseguridad. Las neo-sociedades de consumo emiten mensajes de muerte. La varita mágica de los créditos, la deuda externa que se hincha hasta la explosión permite procurar nuevos productos inútiles a la mayoría de los consumidores. La televisión se encarga de transformar en necesidades reales las demandas artificiales que el Norte inventa sin cesar y que expande exitosamente en todo el mundo. Incluso, en las heladas aguas del mercado, los náufragos son más numerosos que los que disfrutan de la travesía.

02 diciembre 2011

"Sólo de piano", de "Poemas y antipoemas" (Nicanor Parra).

Nicanor Parra ha sido galardonado con el Premio Cervantes 2011.


Ya que la vida del hombre no es sino una acción a distancia,
Un poco de espuma que brilla en el interior de un vaso;
Ya que los árboles no son sino muebles que se agitan:
No son sino sillas y mesas en movimiento perpetuo;
Ya que nosotros mismos no somos más que seres
(Como el dios mismo no es otra cosa que dios)
Ya que no hablamos para ser escuchados
Sino para que los demás hablen
Y el eco es anterior a las voces que lo producen;
Ya que ni siquiera tenemos el consuelo de un caos
En el jardín que bosteza y que se llena de aire,
Un rompecabezas que es preciso resolver antes de morir
Para poder resucitar después tranquilamente
Cuando se ha usado en exceso de la mujer;
Ya que también existe un cielo en el infierno,
Dejad que yo también haga algunas cosas:
Yo quiero hacer un ruido con los pies
Y quiero que mi alma encuentre su cuerpo.