25 marzo 2011

"Calendario perpetuo" (Miguel D'Ors).



El lunes es el nombre de la lluvia
cuando la vida viene tan malintencionada
que parece la vida.

El martes es que lejos pasan trenes
en los que nunca vamos.

El miércoles es jueves, viernes, nada.

El sábado promete, el domingo no cumple
y aquí llega otra vez -o ni siquiera otra:
la misma vez- la lluvia de los lunes.

18 marzo 2011

Fragmento de "Crónica del pájaro que da cuerda al mundo" (Haruki Murakami).


¿Por qué me gustan las medusas? No lo sé. Las encuentro bonitas. Antes, mientras las miraba, he pensado una cosa. Escucha, lo que nosotros vemos es sólo una pequeña parte del mundo. Damos por hecho que esto es el mundo, pero no es del todo cierto. El verdadero mundo está en un lugar más oscuro, más profundo, y en su mayor parte lo ocupan criaturas como las medusas. Eso nosotros lo olvidamos. ¿No te parece? Dos terceras partes del planeta son océanos y lo que nosotros podemos ver con nuestros ojos no pasa de ser la superficie del mar, la piel. De lo que verdaderamente hay debajo no sabemos nada.

11 marzo 2011

"Las hermanas del tesoro sexual" (Sharon Olds).


En cuanto mi hermana y yo salimos de la casa materna, lo único que quisimos fue follar, borrar cualquier huella de su cuerpo de gorrioncillo y de sus delgadas piernas de saltamontes.

¡Los cuerpos de los hombres eran como el de nuestro padre! Macizos los corvejones, los ijares y los muslos, elegantes las rodillas, las pantorrillas ahusadas, podíamos tenerlo a él en ese momento, las nalgas abultadas y prohibidas, las corvas, la polla en nuestra boca, ah la polla en nuestra boca.

Como exploradoras que descubren una ciudad perdida, nos volvimos locas de alegría, desvestíamos a los hombres despacio y con cuidado, como si dejáramos al descubierto enterrados artefactos que probarían nuestra teoría de la cultura perdida: pues si Madre decía que una cosa no estaba ahí, es que ahí estaba.


04 marzo 2011

"Cuando llueve en domingo" (Vladimir Holan).


Cuando llueve en domingo y tú estás solo, completamente solo, abierto a todo, pero no llega ni el ladrón y no llama a la puerta ni el borracho ni el enemigo; cuando llueve en domingo mientras tú estás abandonado y no comprendes cómo vivir sin cuerpo y cómo no vivir puesto que tienes cuerpo; cuando llueve en domingo y, solo, no eres más que tú, ¡no esperes ni hablar contigo mismo!
Entonces el ángel es el único que sabe lo que hay encima de él, entonces el diablo es el único que sabe lo que hay debajo de él.

El libro sostenido, el poema al caer...