31 diciembre 2010

"Fin de año" (Bei Dao).


Desde el inicio hasta el final del año
he caminado tantos años
dejando al tiempo curvarse como un arco
por todas partes zapatos de los jubilados
polvo particular
basura pública.

Ha sido un año sin mayores acontecimientos
mi martillo descansa, pero yo
le pido prestada a los días futuros su luz
atisbo apenas la medida de platino
aquí sobre mi yunque.

24 diciembre 2010

Las Saturnales.


Este año, en vez de la clásica entrada de
la fiesta del Sol Invicto que nos ha acompañado tantos años, celebramos
las Saturnales.


Las Saturnales (en latín Saturnalia) se oficiaban del 19 al 25 de diciembre en honor a Saturno, Dios de la agricultura, a la luz de velas y antorchas. Se celebraba el fin del período más oscuro del año y el nacimiento del nuevo período de luz, o nacimiento del Sol Invictus, coincidiendo con la entrada del Sol en el signo de Capricornio (solsticio de Invierno). Probablemente las Saturnales fueran la fiesta de la finalización de los trabajos del campo, celebrada tras la conclusión de la siembra de invierno, cuando el ritmo de las estaciones dejaba a toda la familia campesina, incluidos los esclavos domésticos, tiempo para descansar del esfuerzo cotidiano.

Eran siete días de bulliciosas diversiones, banquetes e intercambio de regalos. Las fiestas comenzaban con un sacrificio en el templo de Saturno (en principio el dios más importante para los romanos hasta Júpiter) al pie de la colina del Capitolio, la zona más sagrada de Roma, seguido de un banquete público al que estaba invitado todo el mundo. Los romanos asociaban a Saturno con el dios prehelénico Crono, que estuvo en activo durante la edad de oro de la tierra. Durante las Saturnales, los esclavos eran frecuentemente liberados de sus obligaciones y sus papeles cambiados con los de sus dueños.

Posteriormente, el nacimiento del Sol y su nuevo período de luz fueron sustituidos por la Iglesia, quien hizo coincidir en esas fechas el nacimiento de Jesús de Nazaret con el objetivo de acabar con las antiguas celebraciones. Gradualmente las costumbres paganas pasaron al Día de Año Nuevo, siendo asimiladas finalmente por la fiesta cristiana que hoy en día se conoce universalmente como el Día de Navidad.

En las fiestas Saturnales, los romanos amigos y familiares, se hacían regalos como los que se hacen en la fiesta de la Navidad, ya que la Navidad está basada en las fiestas Saturnales. Estas fiestas estaban dirigidas por un sacerdote, que cambiaba según el dios al que se le daba culto, el sacerdote se elegía en un colegio de sacerdotes.

17 diciembre 2010

Fragmento de "Memoria de mis putas tristes" (Gabriel García Márquez).


Gracias a ella me enfrenté por vez primera con mi ser natural mientras transcurrían mis noventa años. Descubrí que mi obsesión de que cada cosa estuviera en su puesto, cada asunto en su tiempo, cada palabra en su estilo, no era el premio merecido de una mente en orden, sino al contrario, todo un sistema de simulación inventado por mí para ocultar el desorden de mi naturaleza. Descubrí que no soy disciplinado por virtud, sino como reacción contra mi negligencia; que parezco generoso por encubrir mi mezquindad, que me paso de prudente por mal pensado, que soy conciliador para no sucumbir a mis cóleras reprimidas, que sólo soy puntual para que no se sepa cuán poco me importa el tiempo ajeno. Descubrí, en fin, que el amor no es un estado del alma sino un signo del zodíaco.

Me volví otro. Traté de releer los clásicos que me orientaron en la adolescencia, y no pude con ellos. Me sumergí en las letras románticas que repudié cuando mi madre quiso imponérmelas con mano dura, y por ellas tomé conciencia de que la fuerza invencible que ha impulsado al mundo no son los amores felices sino los contrariados. Cuando mis gustos en música hicieron crisis me descubrí atrasado y viejo, y abrí mi corazón a las delicias del azar.

Me pregunto cómo pude sucumbir en este vértigo perpetuo que yo mismo provocaba y temía. Flotaba entre nubes erráticas y hablaba conmigo mismo ante el espejo con la vana ilusión de averiguar quién soy. Era tal mi desvarío, que en una manifestación estudiantil con piedras y botellas, tuve que sacar fuerzas de flaqueza para no ponerme al frente con un letrero que consagrara mi verdad: Estoy loco de amor.

10 diciembre 2010

"El alfarero" (Pablo Neruda).



Todo tu cuerpo tiene
Copa o dulzura destinada a mí.

Cuando subo la mano
Encuentro en cada sitio una paloma
Que me buscaba, como
Si te hubieran, amor, hecho de arcilla
Para mis propias manos de alfarero.

Tus rodillas, tus senos,
Tu cintura
Faltan en mí como en el hueco
De una tierra sedienta
De la que desprendieron
Una forma,
Y juntos
Somos completos, como un solo río,
Como una sola arena.

03 diciembre 2010

Fragmento de "Tokio Blues" (Haruki Murakami).


Aquella noche me acosté con Naoko. No sé si fue lo correcto. Ni siquiera hoy, veinte años después, podría decirlo. Tal vez jamás lo sepa. Pero entonces era lo único que podía hacer. Ella estaba en un terrible estado de nerviosismo y confusión; deseaba que yo la tranquilizase. Apagué la luz de la habitación, la desnudé despacio, con ternura; luego me quité la ropa. La abracé.

Aquella noche de lluvia tibia no sentimos el frío. En la oscuridad, exploramos nuestros cuerpos sin palabras. La besé, envolví con suavidad sus senos con mis manos.

Naoko asió mi pene erecto. Su vagina, húmeda y cálida, me esperaba. Sin embargo, cuando la penetré sintió mucho dolor. Le pregunté si era la primera vez, y ella asintió. Me quedé desconcertado. Creía que ella y Kizuki se acostaban. Introduje el pene hasta lo más hondo, lo dejé inmóvil y la abracé durante mucho tiempo. Cuando vi que se tranquilizaba, empecé a moverlo despacio y, mucho después, eyaculé.

Al rato, Naoko me abrazó muy fuerte y gritó. Era el orgasmo más triste que había oído nunca.

26 noviembre 2010

Fragmento de "Pecado de omisión" (Ana María Matute).

Ana María Matute ha sido galardonada con el Premio Cervantes 2.010.


Durmieron en el mismo chozo de barro, bajo los robles, aprovechando el abrazo de las raíces. En el chozo sólo cabían echados y tenían que entrar a gatas, medio arrastrándose. Pero se estaba fresco en el verano y bastante abrigado en el invierno. El verano pasó. Luego el otoño y el invierno. Los pastores no bajaban al pueblo, excepto el día de la fiesta. Cada quince días un zagal les subía la collera: Pan, cecina, sebo, ajos. A veces, una botella de vino. Las cumbres de Sagrado eran hermosas, de un azul profundo, terrible, ciego. El sol, alto y redondo, como una pupila impertérrita, reinaba ahí. En la neblina del amanecer, cuando aún no se oía el zumbido de las moscas ni crujido alguno, Lope solía despertar, con la techumbre de barro encima de los ojos. Se quedaba quieto un rato, sintiendo en el costado el cuerpo de Roque el Mediano, como un bulto alentante. Luego, arrastrándose, salía para el cerradero. En el mismo cielo, cruzados como estrellas fugitivas, los gritos se perdían, inútiles y grandes. Sabía Dios hacia qué parte caerían. Como las piedras. Como los años. Un año, dos, cinco.

12 noviembre 2010

"Nota I" (Juan Gelman).


Te nombraré veces y veces.
me acostaré con vos noche y día.
noches y días con vos.
me ensuciaré cogiendo con tu sombra.
te mostraré mi rabioso corazón.
te pisaré loco de furia.
te mataré los pedacitos.
te mataré uno con paco.
otro lo mato con rodolfo.
con haroldo te mato un pedacito más.
te mataré con mi hijo en la mano.
voy a venir con diana y te mataré.
voy a venir con jote y te mataré.
te voy a matar, derrota.
nunca me faltará un rostro amado para
matarte otra vez.
vivo o muerto/un rostro amado.
hasta que mueras
dolida como estás/ya lo sé.
te voy a matar/yo
te voy a matar.

05 noviembre 2010

Fragmentos de "El planeta de los simios" (Pierre Boulle).



En cierto momento, Ulises descubrió que para que existiera una civilización no se requerían muchos sujetos geniales, sino más bien uno que otro sujeto al cual alguna vez se le ocurre una idea genial que luego es repetida de modo rutinario y monótono por miles de seres humanos por miles y miles de años. Ulises descubrió que fue así como la civilización simia sustituyó a la humana en el planeta Soror, poco a poco los humanos fueron siendo víctimas de la pereza cerebral y dejaron de consultar libros, y en cambio los simios comenzaron a emplear su cerebro hasta acabar sustituyendo a los humanos.

***

¿Qué es lo que caracteriza una civilización? ¿Es el genio excepcional? No. Es la vida de cada día, de todos los días... Demos prioridad al espíritu. Hagamos que lo primero sean las artes y, en primer plano, la literatura. ¿Es que la literatura está verdaderamente fuera del alcance de nuestros grandes monos superiores si admitimos que son capaces de juntar las palabras? ¿De qué está hecha nuestra literatura? ¿De obras maestras? La respuesta debe ser negativa. Se escribió un libro original -no se escriben muchos más de uno o dos cada siglo- y los hombres de letras lo imitan, es decir, lo copian, de manera que se publican centenares de miles de obras que tratan exactamente de las mismas materias, con títulos algo distintos y combinaciones de frases modificadas. Esto, los monos, imitadores por naturaleza, pueden ser capaces de realizarlo, siempre a condición de que puedan utilizar la lengua. No es indispensable que los monos comprendan lo que copian para componer cien mil volúmenes partiendo de uno solo. Esto no les es evidentemente más necesario que a nosotros mismos. Igual que a nosotros, les basta con poder repetir las frases después de haberlas oído. Todo el resto del proceso literario es puramente mecánico.

29 octubre 2010

O Samaín.


Samaín es la festividad de origen celta más importante del periodo pagano que dominó Europa hasta su conversión al cristianismo, que la transformó en el Día de Todos los Santos, en la que se celebraba el final de la temporada de cosechas en la cultura celta y era considerada como el "Año Nuevo Celta". Es tanto una fiesta tanto de transición, el paso de un año a otro, como de apertura al otro mundo. Su etimología es gaélica: samhain, "fin del verano".
Por el Samhain era costumbre vaciar nabos (posteriormente calabazas debido a una tradición irlandesa) para ponerles dentro velas. Varios siglos después, esta tradición, que renace en la actualidad gracias al movimiento neo-pagano, tiene continuidad al ser exportada por los irlandeses a Estados Unidos en el siglo XIX y principios del XX en el actual Halloween.

26 octubre 2010

22 octubre 2010

Fragmento de "Primavera negra" (Henry Miller).


¡Basta de espiar por el ojo de la cerradura! ¡Basta de masturbarse en la oscuridad! ¡Basta de confesiones públicas! ¡Qué salten las puertas de sus quicios! Quiero un mundo en el que la vagina esté representado por un rudo y honesto tajo, un mundo que sienta por los huesos y los contornos, los crudos colores primarios; un mundo que sienta miedo y respeto por sus orígenes animales.

Estoy harto de ver vaginas coquetas, disfrazadas, deformadas, idealizadas. Vaginas con las puntas de los nervios al aire. No quiero ver a las muchachas vírgenes masturbándose. En el secreto de sus habitaciones, o comiéndose las uñas, o arrancándose el pelo o echadas durante todo un capítulo en una cama llena de migas de pan.

Quiero los palos funerarios de Madagascar, con un animal encima de otro y en la cúspide Adán y Eva con un rudo y honesto tajo entre las piernas. Quiero hermafroditas que sean verdaderos hermafroditas, y no falsarios que caminan con penes atrofiados y vaginas secas. Quiero una pureza clásica, donde la porquería sea porquería y los ángeles sean ángeles.

16 octubre 2010

Fragmento de "Sonata de otoño" (Ramón María del Valle-Inclán).


Llegué hasta su alcoba, que estaba abierta. Allí la oscuridad era misteriosa, perfumada y tibia, como si guardase el secreto galante de nuestras citas. ¡Qué trágico secreto debía guardar entonces! Cauteloso y prudente dejé el cuerpo de Concha tendido en su lecho y me alejé sin ruido, En la puerta quedé irresoluto y suspirante. Dudaba sí volver atrás para poner en aquellos labios helados el beso postrero: resistí la tentación. Fue como el escrúpulo de un místico. Temí que hubiese algo de sacrílego en aquella melancolía que entonces me embargaba. La tibia fragancia de su alcoba encendía en mí, como una tortura, la voluptuosa memoria de los sentidos.

08 octubre 2010

Fragmento de "Travesuras de la niña mala" (Mario Vargas Llosa).


E
l escritor peruano Mario Vargas Llosa ha sido galardonado el día 7 de octubre con el Nobel de literatura 2.010. Reproduzco aquí una entrada traída al Jardín el 7 de febrero de 2.007.


La desnudé con todas las precauciones del mundo, estudiando, como objetos preciosos y únicos las prendas que llevaba encima, besando con unción cada centímetro de piel que aparecía a mi vista, aspirando el aura suave, ligeramente perfumada, que brotaba de su cuerpo. Ahora tenía una pequeña cicatriz casi invisible cerca de la ingle, pues la habían operado del apéndice, y llevaba el pubis más escarmenado que antaño. Sentía deseo, emoción, ternura, mientras besaba sus empeines, sus axilas fragantes, los insinuados huesecillos de la columna en su espalda y sus nalgas paraditas, delicadas al tacto como el terciopelo. Le besé los menudos pechos, largamente, loco de dicha.

-No te habrás olvidado de lo que me gusta, niño bueno me susurró al oído, por fin.

Y, sin esperar mi respuesta, se puso de espaldas, abriendo las piernas para hacer sitio a mi cabeza, a la vez que se cubría los ojos con el brazo derecho. Sentí que comenzaba a apartarse más y mejor de mí, del Russell Hotel, de Londres, a concentrarse totalmente, con esa intensidad que yo no había visto nunca en ninguna mujer, en ese placer suyo, solitario, personal, egoísta, que mis labios habían aprendido a darle. Lamiendo, sorbiendo, besando, mordisqueando su sexo pequeñito, la sentí humedecerse y vibrar.

Se demoró mucho en terminar. Pero qué delicioso y exultante era sentirla ronroneando, meciéndose, sumida en el vértigo del deseo, hasta que, por fin, un largo gemido estremeció su cuerpecito de pies a cabeza.

02 octubre 2010

Fragmento de "En el país prohibido" (Volodia Teitelboim).


No puedo hablar con toda la gente que quiero. Sólo converso con las personas que están previstas. Es una limitación, porque siento la necesidad de enterarme de cuanto sucede, de trajinarles el alma a amigos y conocidos. En algunas partes percibo, a despecho de la gran crisis, que no han muerto los viejos mitos. El chileno sigue siendo el de antes, más adolorido y golpeado, es cierto. Pero su capacidad de acogida, los rituales de la amistad, parecen intactos, aunque ahora está más pobre. Otros han perdido la inocencia virginal, pese a que desde arriba se insiste a troche y moche en que el país es el Nuevo Edén. Me muevo desde la nieve al mar, del desierto al sur. Huelo, aspiro sensaciones y noticias. Reveo, al parecer, sin miedo, las ciudades. Entro en los pueblos, innombrado. Me interno en los bosques y allí hacemos un puritano picnic secreto, con yogurt, jugo de naranjas y sándwiches de jamón y queso. A lo lejos veo pasar por el camino los niños que van a la escuela rural, con sus bolsones. Esa zona me continúa dando la sensación de frontera y me evoca las guerras con los indios. Para mí cada detalle, en la situación en que me hallo, es un rasgo que agrego al retrato, y también a la leyenda del Chile que reencuentro. Siento que estoy absorviendo lo visible y lo invisible, ángeles y demonios por todos los poros; pero repito que no puedo hablar con desconocidos ni con cualquiera que se me cruce en el camino. Debo seleccionar de antemano a mi interlocutor. De repente, en un motel del camino o junto a una bomba de bencina, me parece descubrir pasajeros de un autobús, un camionero y unas mujeres que me miran y cuchichean entre sí. ¿Alguien me ha reconocido o son alucinaciones? Naturalmente, para salir de dudas no puedo interpelarlos. Más vale seguir de viaje sin dar la sensación de una fuga. ¡Que los Dioses del Camino nos protejan del miedo de la ruta y de los temores imaginarios, del terror pánico y de los delirios de la imaginación!

25 septiembre 2010

"Tono de conjuro" (Juan Eduardo Cirlot).


Cada grito que pide un lunar eco
es la sed que atormenta a un árbol seco.

Cada piedra que sola se levanta
es la estela de un dios que nadie canta.

Cada surco de cal, cada amargura
es el muro sin luz de mi locura.

Cada rosa de vidrio, cada llama
es la voz de un temblor que me reclama.

Cada playa sin mar, cada desnudo
es el campo de sol que nunca eludo.

Cada sangre que sé, cada manzana
es la senda, del mundo, más lejana.

Cada verso que escribo, cada canto
es tan sólo un conjuro; sólo tanto.

20 septiembre 2010

"Siesta anaranjada" (Gabriel Zaid).


No te levantes, temo
que el mundo siga ahí.

Las nubes imponentes,
el encinar umbrío,
los helechos en paz.

Todo tan claro
que da miedo.

15 septiembre 2010

"Poema, de Último round" (Julio Cortázar).


Te amo por ceja, por cabello, te debato en corredores
blanquísimos donde se juegan las fuentes de la luz,
te discuto a cada nombre, te arranco con delicadeza de cicatriz,
voy poniéndote en el pelo cenizas de relámpago y
cintas que dormían en la lluvia.
No quiero que tengas una forma, que seas
precisamente lo que viene detrás de tu mano,
porque el agua, considera el agua, y los leones
cuando se disuelven en el azúcar de la fábula,
y los gestos, esa arquitectura de la nada,
encendiendo sus lámparas a mitad del encuentro.
Todo mañana es la pizarra donde te invento y te dibujo,
pronto a borrarte, así no eres, ni tampoco con ese
pelo lacio, esa sonrisa.
Busco tu suma, el borde de la copa donde el vino
es también la luna y el espejo,
busco esa línea que hace temblar a un hombre en
una galería de museo.
Además te quiero, y hace tiempo y frío.

06 septiembre 2010

"Muchacha en la ventana" (Jon Juaristi).


Fumas. La tarde lenta
de julio va cayendo
sobre el cercano mar.
En esta larga huida
de la luz, solamente
la brasa del cigarro
y la brisa que mueve
los dos geranios mustios
parecen desasirse
de la paz mineral
(tan oscuros e inciertos
el mar de piedra pómez
y tus cabellos húmedos).

01 septiembre 2010

Estamos de vuelta.


Dicen los japoneses que los jardines no son para pasearlos, sino para contemplarlos desde el interior de uno mismo, para que la calma penetre en lo más profundo; que son estampas del paraíso para delimitar el paisaje en el tiempo y distinguir las cuatro estaciones.

Estamos de vuelta.

31 julio 2010

"Estío".


Por motivos diferentes (que no vienen al caso, pero que son de fácil deducción para el hábil paseante dado el título de esta entrada) el Jardín permanecerá inerte hasta septiembre, pero podéis seguir disfrutando de él con sus hojas caídas y sus estaciones pasadas...

(Bla bla bla la misma milonga que el 31 de julio de 2.006, de 2.007, de 2.008 y de 2.009. Es lo que hay).

27 julio 2010

"La Reina Mab" (Amalia Bautista).


Tú, que no me preguntas dónde vivo,
mereces la respuesta más que nadie:
no hace falta buscarme en lo profundo
del bosque, ni a la orilla de algún lago
donde flotan cadáveres hinchados,
ni en las húmedas grutas, ni en las cumbres
donde hay flores de azúcar o de hielo.
Estaré donde quieras contemplarme
por detrás de tus párpados cerrados.
Allá donde tus ojos me den alas.

22 julio 2010

"I, de Espantapájaros" (Oliverio Girondo).


No se me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso si! - y en esto soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡ pierden el tiempo las que pretenden seducirme!
Está fue - y no otra- la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa.
¿Que me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Que me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronostico reservado?
¡ María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. "¡ María Luisa! ¡María Luisa!... y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrisaje forzoso de un espasmo.
¡ Que delicia la de tener una mujer tan ligera..., aunque nos haga ver, de vez en cuando las estrellas! ¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes... la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer a una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.