14 marzo 2007

Fragmento de "El hombre sentado en el pasillo" (Marguerite Duras).



Él espera. Ella devuelve su rostro a la sombra con los ojos cerrados y a su vez espera. Entonces, a su vez, él lo hace.
Lo hace primero encima de la boca. El chorro se estrella en los labios, en los dientes ofrendados, salpica los ojos, los cabellos y luego baja por el cuerpo, inunda los pechos, lento ya en el fluir. Cuando llega al sexo se renueva, se estrella en su calor, se mezcla a su leche, espuma, y luego se agota. Los ojos de la mujer se entreabren sin mirada y vuelven a cerrarse.
Verdes.

3 se abrieron.

Anónimo dijo...

Tremendamente apetitoso... La visita de hoy ha sido bastante gratificante.

Besos

Etèria dijo...

Hay manjares unicos si se comparten.

Anónimo dijo...

yo no se que pasa despues a tal acto pero solo que que me haces vivirlo, gracias por tan maravillosa foto, gracia en verdad lo digo, es sensualidad y amor explicito para quien lo ha sabido merecer