09 marzo 2007

"El deseo", de "Las canciones de Bilitis" (Pierre Louys).


Ella entró, y apasionadamente, los ojos
cerrados, unió sus labios a los míos y
nuestras lenguas se conocieron... Nunca hubo
en mi vida un beso como aquél.

Ella estaba de pie contra mí, toda amorosa
y complaciente. Una de mis rodillas, poco
a poco, se colocó entre sus muslos cálidos,
que cedieron como para un amante.

Mi mano deslizándose sobre su túnica,
buscaba adivinar el cuerpo desnudo que curva
a curva ondulante se plegaba, donde se combaba, se atiesaba con los roces de la piel.

Con sus ojos en delirio, designaba el lecho,
pero no teníamos el derecho de amarnos antes
de la ceremonia de nupcias y nos separamos
bruscamente.

8 se abrieron.

Anónimo dijo...

Tan inmensa tu piel, y accidentada,
y dos manos tan sólo para ella:
para la Vía Láctea, una estrella,
para el mar, una lágrima salada.

Qué insuficiente soy, qué limitada
mi maniobra en ti; cómo atropella
mi forma a mi energía, y corta y sella
la actividad que nace arrebatada.

Sólo dos manos a escalar tus montes,
en pérdida de cauces y horizontes,
en descuido de grutas y mesetas.

Manos que a espacio y tiempo desafían.
Si fueran diez tampoco lograrían
permanecer en tu presencia quietas.
(de Francisco Alvarez)

Besos mi niño.

Lal dijo...

Hacía tiempo que no paseaba por tu Jardín.
Veo que la primavera también ha llegado a él por adelantado, cada vez florecen flores más bonitas.
Saludos!

Etèria dijo...

Como siempre una delicia de texto. Me encanta ver que en este jardin siempre hay una flor nueva que descubrir.

Un beso.

Sebastián Liera dijo...

Pasando por aquí para tener un breve respiro y regresar a las tablas la última semana de mi año 32.

venus dijo...

Como siempre bello lo que escribes asi sean fragmentos...pero son los que te inspiran en algun momento a escribirlos.

Besitos...ya de vuelta.-

Anónimo dijo...

besos mi niño

Eduardo Z. dijo...

Que tal, saludos por segunda ocasión. Llegar aquí ha sido muy grato sobre todo por la fotografía, muy buena elección... y entonces a inspirarse!

Anónimo dijo...

Un poema de roces y pliegues sensuales que se expanden contritos por las miradas de dos personas con miedo a amarse antes de nucpcias, quizás no quieren romper el hálito del encanto, no desean tentar al maleficio.
Un saludo.