05 febrero 2007

Fragmento de "Memorial de Claudi M. Broch" (Robert Saladrigas).

Este texto me lo ha traído Anaïs. Como otras muchas cosas que a menudo me olvido citar.


El hecho irreversible es que ahora examino mis manos y las encuentro vacías. Eso significa que he llegado hasta aquí sin poseer esencialmente nada mío: un amor legítimo que me sostenga, un solo pensamiento original, ninguna propuesta moral, una convicción sólidamente enraizada... ¿Quién soy?, me pregunto iluso, y como tantas otras veces no tengo la respuesta que precisaría para justificar ante mis propios ojos, por lo menos cuando estoy a un paso del final, la tremenda estupidez de haber vivido una larga vida insustanciada.

3 se abrieron.

Etèria dijo...

Desde luego no es tu caso. Tus manos estan llenas, cuando poco, de cada una de las flores que traes a tu jardín para mostrarnoslas en todo su explendor.

Besos.

Anónimo dijo...

Has llegado a mi casa,hace un momento, me has dado la mano y me has traido aqui..tus manos no estan tan vacias.
Un beso.

Sebastián Liera dijo...

Hace unas horas, casi 24, intentaba conciliar el sueño en medio de pensamientos que parecían decir exactamente lo mismo... hoy, venir a retozar en su jardín, ha resultado mucho más revelador. Lo dicho.