
Su vagina era como un gran hongo exótico pinchado en un árbol, una pequeña cúpula de placer como nunca he visto, donde el sagrado río fluye hacia un mar sin mareas. Sin mareas.
Sus movimientos eran espasmódicos, un flujo y reflujo que podía llevarte muy lejos, hasta donde nunca antes te habías lanzado, salvaje y triunfalmente, a una playa barrida por el viento sin final.

4 se abrieron.
Su vagina era como un gran hongo exótico del cual ya no pude escapar...
Pasa por mi blog, y si te apetece...
Los destinos a los que me llevan sus labios son sin duda, los mejores sitios donde nunca podré estar. Y beber de ellos es beber del centro de sus sueños. Buen texto.
Besos desde el agua
No quiero que me olvides...
Al cuidador de este precioso,jardin,le ha crecido una nueva planta, con una flor,preciosa en el centro, tiene diez petalos y en cada uno de ellos, hay unas preciosas palabras gravadas.
Gracias...
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