02 enero 2007

Fragmento de "La bella y la bestia" (Jeanne Marie Leprince de Beaumont).



Tres apacibles meses pasó la Bella en el castillo. Todas las tardes la Bestia la visitaba, y la entretenía y observaba mientras comía, con su conversación llena de buen sentido pero jamás de aquello que en el mundo llaman ingenio. Cada día la Bella encontraba en el monstruo nuevas bondades, y la costumbre de verlo la había habituado tanto a su fealdad, que lejos de temer del momento de su visita miraba con frecuencia el reloj para ver si eran las nueve, ya que la Bestia jamás dejaba de presentarse a esa hora.

7 se abrieron.

Anónimo dijo...

Me resulta fascinante la capacidad que tienes para hacer que hasta un fragmento de la bella parezca más que sensual.

Feliz año nuevo

Virginia

Anónimo dijo...

Parece absurdo, pero el fragmento me parece tan real y parecido a lo que me está pasando últimamente...
En fin,
gracias por pasar.
Un saludo y feliz año nuevo.

Anónimo dijo...

QUieres ser mi bestia? Feliz Año, mi dulce jardinero.

Anónimo dijo...

Aun a pesar de parecer "pesao", nunca me arrepiento de por aqui haber "pasao"

Saludos desde el agua, y feliz 2007

Anónimo dijo...

...Y cuando la Bella veía que se acercaba la hora, mandaba a sus amantes secretos al fondo de la alacena, donde la Bestia jamás fisgaba.
Porque ella era una mujer que no sólo de buenas conversaciones vivía.

:)

Anónimo dijo...

Excelente fragmento. Delicado, ingenuo, sensual.

Te he agregado a mi blogroll para no perderte la pista. Te espero por mi erotismo placentero. Nos vemos allá.

Besos erotizados

Anónimo dijo...

yo sería la bella! por supuesto...
dos besos!