07 noviembre 2006

Sudoku.

Traído al Jardín el martes 15 de noviembre de 2.005.


El otro día intenté resolver un sudoku. La primera vez que oí el palabro pensé que era una enfermedad de naturaleza desconocida:
- "Me he cogido un sudoku que me va a tener en cama toda la semana" o bien,
- "Fulano está ingresado, tiene sudoku".
No me dirán que no suena más a dolencia que a pasatiempo.
De todas maneras, sea enfermedad o divertimento, las consecuencias son idénticas. A la media hora de bregar con el jueguecito acabé con un dolor de cabeza tal que parecía que me había cogido un sudoku de los gordos.

Moraleja: Desconfiemos de los pasatiempos insólitos y de la industria farmacéutica.

Alguien se ha abierto.

Anónimo dijo...

:) Yo el día que los descubrí me hice unos cuantos seguidos, ahora he perdido práctica, el otro día traté de resolver uno y me costó mucho...

La idea del jardín prohibido me gusta, me suena a historia de niños miedosos que miran tras la verja una enorme mansión que llaman encantada.
Sea o no sea así, sigo pisando tu jardín por el morbo de que esté prohibido.

Un abrazo sincero