29 septiembre 2006

En la mañana del mundo, de “Espejos” (Abelardo Linares).


Apenas la caricia de tu mano.
Mi piel es de cristal cuando me tocas.
¿Qué apaciguada luz, qué temblor hecho brasa
se deslíe en mis ojos si me miras?
¿Dónde hiere tu risa y por qué hiere
si con ella me abres la mañana del mundo?
Tu existir me hace un dios y tú me creas.
No hay mayor claridad ni otro misterio.

Alguien se ha abierto.

Anónimo dijo...

Qué bellas palabras, y qué bien definen lo que algunas personas nos hacen sentir a veces.
Besos desde mi escondite.