
Pasaron otoños, primaveras, inviernos. A veces llovía y el viento aplastaba las gotas de lluvia contra los cristales del autobús, difuminando el paisaje urbano. Entonces, él imaginaba que el autobús era la casa de los dos. Había hecho unas divisiones imaginarias para colocar la cocina, el dormitorio de ellos, el cuarto de baño. E imaginaba una vida feliz: ellos vivían en el autobús, que no paraba de dar vueltas alrededor de la ciudad, y la lluvia o la niebla los protegía de las miradas de los de afuera. No había navidades, ni veranos, ni semanas santas. Todo el tiempo llovía y ellos viajaban solos, eternamente, sin hablarse, sin saber nada de sí mismos. Abrazados.

6 se abrieron.
Ves, no importa el lugar...
Besos y buen día, no te canses mucho que te cambia el humor ;-P
Abrazados. Si no tuviéramos brazos, habría que inventarlos. Únicamente para poder abrazar.
Abrazo
Pues al leer esto he pensado en una amiguita de las del circulo endogámico que le encantaría (aunque en su caso es el metro)
Besos (aunque no sé si los merece, oiga, que me controla usted más que mi jefe)
(Por cierto, señor jefe, post servido...)
Y ahora me dirás que no te quieren...(pobre)
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