
Hace tiempo que mi Princesa no goza de una entrada solo para ella. Pues eso.
(Por cierto, le encantan las fotos en blanco y negro).
Soñaron con el único tesoro
que alguna vez podría deslumbrarles:
ser el uno en el otro enteramente,
tornarse indestructibles para el tiempo y el mundo.
Anhelaron forjarse con poderes telúricos,
mitad árbol y viento, mitad tierra y hoguera,
y el soplo de la vida navegó por su sangre,
surgiendo vigoroso de la luz
de sus cuatro pupilas hechizadas.
El sueño de sus sueños fue el haberse encontrado,
porque desde ese instante, solitario y raigal,
se hicieron alma y sombra de un amor indeleble.

Alguien se ha abierto.
La princesa esta cansadita, pero antes de dormir quería pasear una vez más por tu Jardín. No se cuantas veces habré paseado por el, pero si se que no me canso de hacerlo.
(Disfruto leyéndote casi tanto como amándote)
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