27 marzo 2006

De tanto amarte y tanto no quererte (Luís Alberto de Cuenca).


De tanto amarte y tanto no quererte
te has cansado de mí y de mis locuras
y le has prendido fuego a nuestra historia.
Tu ropa no perfuma ya la casa.
No queda una palabra de cariño
suspendida en el aire, ni una hebra
de azabache en la almohada. Sólo flores
secas entre las páginas del libro
de nuestro amor, y cálices de angustia,
y un delirio de sombras en la calle.

Alguien se ha abierto.

Anónimo dijo...

Me gustaban aquellos besos secretos,matutinos, dados cada día en un lugar más secreto, más insospechado, me gustaba dejarte fingiendo que dormías, irme ardiendo, pensando al mismo tiempo en que no debería dormir más noches en tu casa y en qué haríamos aquella tarde juntos.Y solo fue un principio...