
Un desangrarse lento remontable hasta la más pérfida belleza hasta, el misterio de la carne inerme.
Un ciego encadenarse a la vida en medio de secretas humedades, fingiéndose criatura marina o tal vez demonio cómplice de un ángel goloso y triste.
Un desangrarse, un encadenarse, un agonizar feroz entre la luz imprecisa y virgen de un eclipse. Cerrados los labios y los ojos pero abierta, extraviada, florecida.

2 se abrieron.
Flor, Princesa, Muñeca, Nena... Palabras pronunciadas en la cúspide del placer por hombres que no conocian su nombre, o lo habían olvidado o cambiado por el de sus Lejanas e Inasequibes...
Un contener la respiración, un liberarse, un espamo que la recorría de arriba abajo, la dulzura intensa de una venganza secreta... Hacía tiempo que se había prometido alcanzar el orgasmo con cada uno
Nena, Muñeca, Princesa, Flor...
un gusto literario exquisito, muchos saludos, de verdad
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