
No sé si realmente la frase de encabezamiento es cierta. Quiero decir, es de suponer que cualquier tiempo ha sido difícil para el amor, no ya solo para el mío, sino para el de todos. La historia, ya sabéis, ayuda a entender esta afirmación.
Ahora bien, de lo que casi estoy seguro es que nos encontramos en una época en la que el amor se ha convertido en algo extraño.
Así, ¿cuántos tipos de amor conocemos? Existen multitud de ellos: el amor fraterno, el platónico, el carnal, el familiar… y el último descubrimiento, el cibernético (me ha faltado tu tacto, tu olor, me has faltado tanto tu, pero te he sentido tan cerca…).
Existen amores incluso a personas que vendrán y a personas que han dejado de existir. El amor en todas sus versiones es real. Basta ya de afirmaciones obvias.
A mi el que siempre más me ha gustado ha sido el amor despechado, probablemente porque ha sido el que más me ha tocado experimentar. He aprendido a encontrar la belleza en el placer del abandono, en la despedida… no me he acostumbrado a perder, pero la pérdida forma parte tanto de mi biografía sentimental que podría afirmarse que se ha convertido en una constante. Las constantes tienden a repetirse (otra obviedad) las obviedades se hacen costumbres y las costumbres mutan en leyes. Mi ley es darlo todo y no guardar nada para la vuelta, por eso siempre desando el camino solo. Pero os diré algo, al volver solo pienso y me doy cuenta de que lo que he dado es bello, y pese al dolor, siempre acabo sonriendo… y acordándome de ti…
Ahora bien, de lo que casi estoy seguro es que nos encontramos en una época en la que el amor se ha convertido en algo extraño.
Así, ¿cuántos tipos de amor conocemos? Existen multitud de ellos: el amor fraterno, el platónico, el carnal, el familiar… y el último descubrimiento, el cibernético (me ha faltado tu tacto, tu olor, me has faltado tanto tu, pero te he sentido tan cerca…).
Existen amores incluso a personas que vendrán y a personas que han dejado de existir. El amor en todas sus versiones es real. Basta ya de afirmaciones obvias.
A mi el que siempre más me ha gustado ha sido el amor despechado, probablemente porque ha sido el que más me ha tocado experimentar. He aprendido a encontrar la belleza en el placer del abandono, en la despedida… no me he acostumbrado a perder, pero la pérdida forma parte tanto de mi biografía sentimental que podría afirmarse que se ha convertido en una constante. Las constantes tienden a repetirse (otra obviedad) las obviedades se hacen costumbres y las costumbres mutan en leyes. Mi ley es darlo todo y no guardar nada para la vuelta, por eso siempre desando el camino solo. Pero os diré algo, al volver solo pienso y me doy cuenta de que lo que he dado es bello, y pese al dolor, siempre acabo sonriendo… y acordándome de ti…

Alguien se ha abierto.
Como puedes comprobar estoy paseando por tu jardin, esta vez sola. He decidido hacer tiempo hasta que regreses del trabajo ;-)
Me detengo en esta entrada pq me recuerda a la primera vez q hable contigo, aunq ahora me vienen a la cabeza muchas mas preguntas de las q te hice ese día, ya sabes soy curiosa...
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