30 noviembre 2012

"La vuelta" (José Manuel Caballero Bonald).


José Manuel Caballero Bonald, Premio Cervantes 2012.


Por el camino se me van cayendo
frutas podridas de la mano
y voy dejando manchas de tristeza en el polvo
donde quiera que piso;
un pájaro amanece ante mis ojos
y en seguida anochece entre sus alas;
la asamblea de hormigas se disuelve
cuando en mí la tormenta se aproxima;
el sol calienta al mar en unas lágrimas
que en el camino enciende mi presencia;
la desnudez del campo va vistiéndose
según van mis miradas acosándole
y el viento hace estallar
una guerra civil entre las hierbas.
Noticia triste de mi cuerpo dictan
las verdes amapolas en capullo,
la codorniz se espanta
y asusta al macho con historias mías.
Vengo desnudo de la hermosa clámide
que solía vestirme cuando entonces:
clámide con las voces de los pájaros,
el graznido del cuervo, la carrera veloz de la raposa
–a la que llaman zorra mis parientes,
del arroyo que un día se llevaba mis pasos
y de olores de jara y de romero
hace tanto tejida.
Días de mi ascensión, cuando el lagarto
solía conocer mis intenciones,
cuando solía la retama
pedirme venia para echar raíces,
cuando algún cazador me confundió
con una piedra viva entre las piedras.
Pero yo te conozco, campo mío,
yo recuerdo haber puesto entre tus brazos
aquel cuerpo caliente que tenía,
haber dejado sangre entre los surcos
que abrían los caballos de mi padre.
Yo te conozco y noto que tus senos
empiezan a ascender hacia mis labios.

23 noviembre 2012

Fragmento de "La isla de la fortuna" (Pietro Chiari).


La fe en la fortuna es encomiable pero la mentira de su argumento no es irrefutable. Desconocida en nuestra geografía es la efervescencia del breve destino, que se suma al extravío de nuestro viaje un día antes de dar a luz la dolorosa novedad de nuestra empresa, que consiste en permanecer como una flor viuda en la bárbara condición que nos esclaviza y que nos somete a duras pruebas ya desde la infancia. No desconfiemos del tiempo ni de las palabras, puesto que son ellas nuestra menor desesperación.

08 noviembre 2012

Fragmento de "Drácula" (Bram Stoker)


La hermosa joven se arrodilló y se inclinó sobre mí, con maligna satisfacción. Había en ella una voluptuosidad deliberada que era a la vez excitante y repulsiva, y al arquear el cuello llegó a lamerse los labios como un animal, hasta que pude ver a la luz de la luna la humedad que brillaba en los labios escarlatas y en la roja lengua con la que se lamía los dientes rojos y aguzados. Su cabeza descendía cada vez más... cerré los ojos en éxtasis y esperé.