31 octubre 2007

"Esa mujer que se arroja fría y lúbrica..." (Vinicius de Moraes).


Esa mujer que se arroja fría
y lúbrica en los brazos, y a sus senos.
Me aprieta, me besa y balbucea
versos, rezos a Dios, votos obscenos.

Esa mujer, flor de melancolía
que ríe de mis pálidos recelos,
la única entre todas a quien di
caricias que jamás a otra daría.

Esa mujer que a cada amor proclama
la miseria y grandeza de quien ama
y feliz de mis dientes guarda huella.

¡Un mundo, esa mujer! Es una yegua
quizás, pero en el marco de una cama
nunca mujer alguna fue tan bella.

30 octubre 2007

“Cibeles ante la ofrenda anual de tulipanes” (Ana Rossetti).



Desprendida su funda, el capullo,
tulipán sonrosado, apretado turbante,
enfureció mi sangre con brusca primavera.
Inoculado el sensual delirio,
lubrica mi saliva tu pedúnculo;
el tersísimo tallo que mi mano entroniza.
Alta flor tuya erguida en los oscuros parques;
oh, lacérame tú, vulnerada derríbame
con la boca repleta de tu húmeda seda.
Como anillo se cierran en tu redor mis pechos,
los junto, te me incrustas, mis labios se entreabren.

29 octubre 2007

Fragmento de "Don Juan" (Gonzalo Torrente Ballester) .


Sentía sus ondas largas y vibrantes tocar mi cuerpo y envolverlo, entrar en él y encender algo dentro de mí, algo que empezó a arder, a quemarse, a tirar de mi ser quieto hacia un fuego oscuro. Mi alma estaba traspasada de túneles sombríos: yo entraba en ellos y los recorría empujada por la música, caminaba por ellos segura y ciega, ciegos los ojos y alumbrada la sangre, encendida la sangre; y era como si ascendiese hacia una cima cuya inmensa oscuridad me estremecía de espanto y me atraía hacia un alto lugar situado dentro de mí en el que se confundían la dicha, la Eternidad y la Nada. Así ascendí, anhelante, dolorida, hasta que mis nervios dejaron de sentir y empezaron a vibrar como cuerdas de guitarra sollozante, hasta que yo misma, tocando ya la Nada con mis manos, era enteramente música y sollozo y estaba a punto de romperme en un acorde aniquilador. No pude más. Dejé de arder, dejé de oír la sangre, y lo que esperaba sin saberlo me recorrió como una ola de placer interminable. Fue la primera experiencia sexual completa de mi vida, a la que asistí asombrada y anonadada, a la que me entregué como a un abismo. Cuando se desvaneció, la música seguía sonando, me envolvía, me abrazaba con sus largos brazos opresores, pero yo era distinta. Había un torbellino a mi alrededor y otro dentro de mí, y yo me movía como ellos, yo corría detrás de algo con mente oscura y corazón ardiente.

26 octubre 2007

Fragmento de "Ada o el ardor" (Vladimir Nabokov).


Su vestido ligero y flotante estaba tan abierto por la espalda que cada vez que la ahuecaba por un movimiento de sus omóplatos prominentes, Van, que se había aproximado al taburete tanto como se lo permitía la prudencia, podía ver hasta el coxis su ensilladura marfileña y respirar todo el calor de su cuerpo. Con el corazón saltándole en el pecho, y la mano lamentablemente hundida en el bolsillo del pantalón, se inclinaba sobre ella, mientras ella se inclinaba sobre su obra, y permitía a sus labios sedientos que se deslizasen ingrávidamente desde la cabellera tibia a la ardiente nuca. Era la sensación más dulce, más poderosa, más misteriosa que nunca había experimentado. En la sórdida lujuria del invierno anterior nada podía haberle hecho presentir aquella ternura acariciadora, aquel desconsuelo del deseo. Hubiera querido permanecer indefinidamente sobre la redondez exquisita de la pequeña protuberancia ósea que destacaba por debajo de su nuca, si ella, indefinidamente, hubiera mantenido la cabeza inclinada, y si el pobre muchacho hubiese sido capaz de soportar por más tiempo el éxtasis de aquel contacto en su boca, convertida en cera inmóvil, sin apretujarse contra la chica en un loco abandono.

25 octubre 2007

"Escribirte, escribirte, dibujarte..." (Gioconda Belli).


Escribirte, escribirte, dibujarte.
Llenarte el pelo de todas las palabras detenidas,
colgadas en el aire, en el tiempo,
en aquella rama llena de flores amarillas
de cortes cuya belleza me pone los pelos de punta
cuando vengo bajando sola,
por la carretera, pensando.

Definir el misterio,
el momento preciso del descubrimiento,
el amor, esta sensación de aire comprimido
dentro del cuerpo curvo,
la explosiva felicidad que me saca las lágrimas
y me colorea los ojos, la piel, los dientes,
mientras voy volviéndome flor,
enredadera, castillo, poema,
entre tus manos que me acarician
y me van deshojando,
sacándome las palabras,
volteándome de adentro para afuera,
chorreando mi pasado,
mi infancia de recuerdos felices,
de sueños, de mar reventando contra los años,
cada vez más hermoso y más grande,
más grande y más hermoso.

Como puedo agarrar la ilusión,
empuñarla en la mano y
soltártela en la cara como una paloma feliz
que saliera a descubrir la tierra
después del diluvio;
descubrirte hasta en los reflejos más ignorados,
irte absorbiendo lentamente,
como un secante, perdiéndome,
perdiéndonos los dos,
en la mañana en la que hicimos el amor
con todo el sueño, el olor,
el sudor de la noche salada en nuestro cuerpos,
untándonos el amor,
chorreándolo en el piso
en grandes olas inmensas,
buceando en el amor,
duchándonos con el amor que nos sobra.

24 octubre 2007

Fragmento de "El libro de la almohada" (Sei Shônagon).


Para encontrarse con el amante el verano es la estación apropiada. En verdad, las noches son muy cortas y la claridad avanza antes de que una haya pegado un ojo. Como todas las celosías quedan abiertas, permaneciendo acostados se puede ver el jardín en el frío aire matinal.

Quedan aún algunas caricias que intercambiar antes de que el caballero se retire, y mientras se murmuran cosas, de repente se escucha un ruido sordo. Por un instante están seguros de que han sido descubiertos, pero es sólo el graznido de un cuervo que pasa volando por el jardín.

En invierno, cuando hace mucho frío y una está sepultada bajo la ropa de cama escuchando las amorosas palabras de su amante, es una delicia oír el sonoro gong del templo, que parece salir del fondo de un pozo. Los primeros cantos de las aves, que todavía ocultan sus cabezas bajo las alas, suenan extraños y en sordina. Luego los pájaros, uno tras otro, cantan respondiéndose. Placentero es yacer oyendo el sonido que se vuelve más nítido.

23 octubre 2007

"La noche de la perversión" (Efraín Huerta).


El caracol del ansia, ansiosamente
se adhirió a las pupilas, y una especie de muerte
a latigazos creó lo inesperado.
A pausas de veneno, la desdichada flor de la miseria
nos penetró en el alma, dulcemente,
con esa lenta furia de quien sabe lo que hace.
Flor de la perversión, noche perfecta,
tantas veces deseable maravilla y tormenta.
Noche de una piedad que helaba nuestros labios.
Noche de a ciencia cierta saber por qué se ama.
Noche de ahogarme siempre en tu ola de miedo.
Noche de ahogarte siempre en mi sordo desvelo.
Noche de una lujuria de torpes niños locos.
Noche de asesinatos y sólo suave sangre.
Noche de uñas y dientes, mentes de calor frío.
Noches de no oír nada y ser todo, imperfectos.
Hermosa y santa noche de crueles bestezuelas.
Y el caracol del ansia, obsesionante,
mataba las pupilas, y mil odiosas muertes
a golpes de milagro crearon lo más sagrado.
Fue una noche de espanto, la noche de los diablos.
Noche de corazones pobres y enloquecidos,
de espinas en los dedos y agua hirviendo en los labios.
Noche de fango y miel, de alcohol y de belleza,
de sudor como llanto y llanto como espejos.
Noche de ser dos frutos en su plena amargura:
frutos que, estremecidos, se exprimían a sí mismos.
Yo no recuerdo, amada, en qué instante de fuego
la noche fue muriendo en tus brazos de oro.
La tibia sombra huyó de tu aplastado pecho,
y eras una guitarra bellamente marchita.
Los cuchillos de frío segaron las penumbras
Y en tu vientre de plata se hizo la luz del alba.

22 octubre 2007

"Se juntan desnudos" (Jorge Gaitán Durán).


Dos cuerpos que se juntan desnudos
solos en la ciudad donde habitan los astros
inventan sin reposo el deseo.

No se ven cuando se aman, bellos
o atroces arden como dos mundos
que una vez cada mil años se cruzan en el cielo.

Sólo en la palabra, luna inútil, miramos
cómo nuestros cuerpos son cuando se abrazan,
se penetran, escupen, sangran, rocas que se destrozan,
estrellas enemigas, imperios que se afrentan.

Se acarician efímeros entre mil soles
que se despedazan, se besan hasta el fondo,
saltan como dos delfines blancos en el día,
pasan como un solo incendio por la noche.

18 octubre 2007

"La joven sencilla" (Texto taoísta clásico).



El Emperador Amarillo le preguntó a la Joven Sencilla: Mi energía es débil y se encuentra sin armonía. No siento felicidad en mi corazón y soy muy tímido. ¿Qué debo hacer? La Joven Sencilla respondió: Toda debilidad en las personas es debida al incumplimiento del Tao del sexo entre el yin (lo femenino) y el yang (lo masculino). La mujer es superior al hombre de la misma manera que el agua es superior al fuego. Aquellos que conocen el Tao del yin y el yang pueden alcanzar los cinco placeres, es por ello que se ha de considerar con seriedad este conocimiento.

El Emperador Amarillo le preguntó a la Joven Sencilla: Si me abstuviera por un tiempo prolongado del coito, ¿cuál sería el resultado? La Joven Sencilla respondió: Esto sería un serio error. El cielo y la tierra tienen sus ciclos y el yin y el yang sus actividades y transformaciones. Toda persona ha de seguir el yin y el yang y seguir las cuatro estaciones. El que se abstenga del coito dentendrá el desarrollo de su espíritu y el flujo de yin y yang estará bloqueado. ¿Cómo es posible fortalecer la salud? Uno ha de cultivar la energía con una práctica sexual frecuente.

El Emperador Amarillo preguntó: ¿Cómo he de seguir el Tao del sexo entre el yin y el yang? La Joven Sencilla respondió: Existen principios específicos del Tao del sexo que han de ser seguidos si el hombre y la mujer desean desarrollar su energía y eliminar las enfermedades. Si deseas conocer este Tao, consiste en mantener la mente en calma, armonizar las emociones y concentrar el espíritu. Uno debe estabilizar el cuerpo y controlar los pensamientos. Entonces, siguiendo una actitud relajada uno debe comenzar la penetración, profunda y lentamente.

17 octubre 2007

"Pasión de Sísifo" (María Elena Cruz Varela).



La piedra no es la misma. Yo, ya no soy el mismo.
Soy el otro y habito la línea desplegada de esa frente
de asentir y negar. De bajar y subir este castigo.
Pesada sobre el hombro mi cómplice imperfecta
obligada a rodar con mi desesperanza.
La piedra es el camino estéril de este vicio
hundido en la negrura. Bajar con certidumbre.

Dividirse hasta el hueso
y salpicar de rojo la sagrada naranja.
Partirme en dos hasta que el cielo sangre.
Ascender. Descender. El rumbo
cara o cruz del pulcrísimo infierno
hasta que el otro cuerpo no pueda sostenerme.

Subir. Rodar. Ascender. Resbalar.
Insistir. Repetirse hasta la eternidad.
Morir en el ascenso. Nacer por la inclinada
pasión de la pendiente.

Pisar hasta el cansancio la casta y suave hierba
que con cada estación desaparece.

16 octubre 2007

"A veces, en octubre, es lo que pasa..." (Ángel González).


Cuando nada sucede,
y el verano se ha ido,
y las hojas comienzan a caer de los árboles,
y el frío oxida el borde de los ríos
y hace más lento el curso de las aguas;

cuando el cielo parece un mar violento,
y los pájaros cambian de paisaje,
y las palabras se oyen cada vez más lejanas,
como susurros que dispersa el viento;

entonces,
ya se sabe,
es lo que pasa:

esas hojas, los pájaros, las nubes,
las palabras dispersas y los ríos,
nos llenan de inquietud súbitamente
y de desesperanza.

No busquéis el motivo en vuestros corazones.
Tan sólo es lo que dije:
lo que pasa.

15 octubre 2007

"Ipanema" (Gisele Bündchen).

Fragmento de "Una merienda en el campo" (Doris Lessing).



El pasado jueves día 11 fue galardonada con el Premio Nobel de literatura la escritora británica Doris Lessing.


¿Cómo podemos saber si vieron lo que nosotros vemos? Quizá cuando miraron las colinas, valles, árboles, se hicieron con lo que vieron en una forma que nosotros no comprendemos, como los aborígenes en Australia pueden ser parte de un paisaje a través del canto. Quizá, avizorando, de espaldas a las pinturas que habían ejecutado, ellos eran el paisaje, eran lo que veían. En ocasiones la gente de hoy tiene destellos o momentos, que son como si formaran "parte de todo", emergen en "todo"; ondean en árboles, plantas, suelo, rocas y pasan a ser uno con ellos. ¿Cómo sabemos que esta condición, que se consigue sólo temporal y ocasionalmente, y por rara gente, no fue su estado permanente?.

11 octubre 2007

"Amantes" (Eugenio Montejo).


V*, asidua y desconocida paseante, me puso en la pista de este poema. Y por eso lo traigo.


Se amaban. No estaban solos en la tierra;
tenían la noche, sus vísperas azules,
sus celajes.

Vivían uno en el otro, se palpaban
como dos pétalos no abiertos en el fondo
de alguna flor del aire.

Se amaban. No estaban solos a la orilla
de su primera noche.
Y era la tierra la que se amaba en ellos,
el oro nocturno de sus vueltas,
la galaxia.

Ya no tendrían dos muertes. No iban a separarse.
Desnudos, asombrados, sus cuerpos se tendían
como hileras de luces en un largo aeropuerto
donde algo iba a llegar desde muy lejos,
no demasiado tarde.

10 octubre 2007

"Sucesiva" (Gerardo Diego).


Déjame acariciarte lentamente,
déjame lentamente comprobarte,
ver que eres de verdad, un continuarte
de ti misma a ti misma extensamente.

Onda tras onda irradian de tu frente
y mansamente, apenas sin rizarte,
rompen sus diez espumas al besarte
de tus pies en la playa adolescente.

Así te quiero, fluida y sucesiva,
manantial tú de ti, agua furtiva,
música para el tacto perezosa.

Así te quiero, en límites pequeños,
aquí y allá, fragmentos, lirio, rosa,
y tu unidad después, luz de mis sueños.

09 octubre 2007

"Canción" (Eugenio Montejo).


Cada cuerpo con su deseo
y el mar al frente.
Cada lecho con su naufragio
y los barcos al horizonte.

Estoy cantando la vieja canción
que no tiene palabras.
Cada cuerpo junto a otro cuerpo,
cada espejo temblando en la sombra
y las nubes errantes.

Estoy tocando la antigua guitarra
con que los amantes se duermen.
Cada ventana en sus helechos,
cada cuerpo desnudo en su noche
y el mar al fondo, inalcanzable.

08 octubre 2007

"13" (Roberto Juarroz).


El centro del amor
no siempre coincide
con el centro de la vida.

Ambos centros se buscan entonces
como dos animales atribulados.
Pero casi nunca se encuentran,
porque la clave de la coincidencia es otra:
nacer juntos.

Nacer juntos,
como debieran nacer y morir
todos los amantes.

05 octubre 2007

"Si yo muriera joven..." (Fernando Pessoa).


Si yo muriera joven,
sin poder publicar libro alguno,
sin ver la cara que tienen mis versos en letra impresa,
pido que, si se quisiesen molestar por mi causa,
no se molesten.
Si así ocurrió, así es verdad.

Aunque mis versos nunca sean impresos
tendrán su propia belleza, si fueran bellos.
Pero no pueden ser bellos y quedar por imprimir,
porque las raíces pueden estar bajo la tierra
pero las flores florecen al aire libre y a la vista.
Tiene que ser así por fuerza. Nada puede impedirlo.

Si yo muriera muy joven, oigan esto:
nunca fui sino una criatura que jugaba.
Fui gentil como el sol y el agua,
de una religión universal que sólo los hombres no conocen.
Fui feliz porque no pedí ninguna cosa,
ni procuré hallar nada,
ni hallé que hubiese más explicación
que la de que la palabra explicación no tiene ningún sentido.

No deseé sino estar al sol o a la lluvia,
al sol cuando había sol
y a la lluvia cuando estaba lloviendo
(y nunca la otra cosa).
Sentir calor y frío y viento,
y no ir más lejos.

Una vez amé, pensé que me amarían,
pero no fui amado.
Pero no fui amado por la única gran razón:
porque no tenía que ser.
Me consolé volviendo al sol y a la lluvia,
y sentándome otra vez en la puerta de casa.
Los campos, al fin, no son tan verdes para los que son amados
como para los que no lo son.
Sentir es estar distraído.

04 octubre 2007

"Siesta anaranjada" (Gabriel Zaíd).

La entrada de hoy iba a ser un homenaje a Cristina Peri Rossi, que ha sido expulsada de Cataluña Radio por usar como idioma habitual el español, pero Cristina se ha quedado sin el por declarar que el clima que se vive en Cataluña es igual al de la dictadura fascista de Uruguay.



No te levantes, temo
que el mundo siga ahí.

Las nubes imponentes,
el encinar umbrío,
los helechos en paz.

Todo tan claro
que da miedo.

03 octubre 2007

"Eva o el pecado original" (Odette Alonso).


Nada fue como dicen.

Yo descubrí mi cuerpo mojado en la maleza
y lo empecé a palpar.

Era mi cuerpo solo el que se hinchaba
inflamada mi vela.

No supe qué corría por mi vientre
trepaba hasta mi pecho
enceguecía.

Tuve miedo y grité
tuve miedo y rodé por la maleza.

Era fuego era sangre era lava de volcán
era espejismo.

No supe qué pasaba y tuve miedo
pero dejé rodar mi cuerpo y la llovizna
y algo estalló vibrante quien sabe en qué recodo.

Después dormí tranquila
un tiempo inexplicablemente largo.

Después quizás llegara Adán pero yo no lo vi
otra vez la llovizna humedeció mi cuerpo
y me sentí gritar.

02 octubre 2007

"De círculo y ceniza" (Piedad Bonnett).


Tu boca viene a mí, sólo tu boca.
Viene volando,
libélula de sangre, llamarada
que enciende ésta mi noche de ceniza.

Toda la sal del mar habita en ella,
todo el rumor del mar,
toda la espuma.

Boca para los besos dibujada,
donde duerme tu lengua tentadora.
Todo el vino del mundo está en tu boca,
todo el pecado
y la inocencia toda.

Boca que calla y cuando dice, oculta.
Capaz de toda la verdad tu boca,
de toda la verdad y la mentira.

Ríe tu boca y se despierta el día.
(Relámpagos de nieve hay en tu risa).

Como un tropel de potros me atropellan
los besos de tu boca deliciosa;
tu boca, mariposa equivocada,
tu boca ajena que se desdibuja
en mi noche de círculo y ceniza.

01 octubre 2007

"October" (U2, October. 1.981).


October
and the trees are stripped bare
of all they wear
what do I care

October
and Kingdoms rise
and Kingdoms fall
but you go on...

and on...