28 septiembre 2007
27 septiembre 2007
"A unas muchachas que hacen eso en lo oscuro" (Gonzalo Rojas).

Bésense en la boca, lésbicas
baudelerianas, árdanse, aliméntense
o no por el tacto rubio de los pelos, largo
a largo el hueso gozoso, vívanse
la una a la otra en la sábana
perversa,
y
áureas y serpientes ríanse
del vicio en el
encantamiento flexible, total
está lloviendo peste por todas partes de una costa
a otra de la Especie, torrencial
el semen ciego en su granizo mortuorio
del Este lúgubre
al Oeste, a juzgar
por el sonido y la furia del
espectáculo.
Así,
equívocas doncellas, húndanse, acéitense
locas de alto a bajo, jueguen
a eso, ábranse al abismo, ciérrense
como dos grandes orquídeas, diástole y sístole
de un mismo espejo.
De ustedes
se dirá que amaron la trizadura.
Nadie va a hablar de belleza.
baudelerianas, árdanse, aliméntense
o no por el tacto rubio de los pelos, largo
a largo el hueso gozoso, vívanse
la una a la otra en la sábana
perversa,
y
áureas y serpientes ríanse
del vicio en el
encantamiento flexible, total
está lloviendo peste por todas partes de una costa
a otra de la Especie, torrencial
el semen ciego en su granizo mortuorio
del Este lúgubre
al Oeste, a juzgar
por el sonido y la furia del
espectáculo.
Así,
equívocas doncellas, húndanse, acéitense
locas de alto a bajo, jueguen
a eso, ábranse al abismo, ciérrense
como dos grandes orquídeas, diástole y sístole
de un mismo espejo.
De ustedes
se dirá que amaron la trizadura.
Nadie va a hablar de belleza.
26 septiembre 2007
25 septiembre 2007
"No es nada de tu cuerpo" (Jaime Sabines).

No es nada de tu cuerpo
ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre,
ni ese lugar secreto que los dos conocemos,
fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro.
No es tu boca -tu boca
que es igual que tu sexo-,
ni la reunión exacta de tus pechos,
ni tu espalda dulcísima y suave,
ni tu ombligo en que bebo.
Ni son tus muslos duros como el día,
ni tus rodillas de marfil al fuego,
ni tus pies diminutos y sangrantes,
ni tu olor, ni tu pelo.
No es tu mirada -¿qué es una mirada?-
triste luz descarriada, paz sin dueño,
ni el álbum de tu oído, ni tus voces,
ni las ojeras que te deja el sueño.
Ni es tu lengua de víbora tampoco,
flecha de avispas en el aire ciego,
ni la humedad caliente de tu asfixia
que sostiene tu beso.
No es nada de tu cuerpo,
ni una brizna, ni un pétalo,
ni una gota, ni un grano, ni un momento.
Es sólo este lugar donde estuviste,
estos mis brazos tercos.
ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre,
ni ese lugar secreto que los dos conocemos,
fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro.
No es tu boca -tu boca
que es igual que tu sexo-,
ni la reunión exacta de tus pechos,
ni tu espalda dulcísima y suave,
ni tu ombligo en que bebo.
Ni son tus muslos duros como el día,
ni tus rodillas de marfil al fuego,
ni tus pies diminutos y sangrantes,
ni tu olor, ni tu pelo.
No es tu mirada -¿qué es una mirada?-
triste luz descarriada, paz sin dueño,
ni el álbum de tu oído, ni tus voces,
ni las ojeras que te deja el sueño.
Ni es tu lengua de víbora tampoco,
flecha de avispas en el aire ciego,
ni la humedad caliente de tu asfixia
que sostiene tu beso.
No es nada de tu cuerpo,
ni una brizna, ni un pétalo,
ni una gota, ni un grano, ni un momento.
Es sólo este lugar donde estuviste,
estos mis brazos tercos.
24 septiembre 2007
"Mi sueño habitual" (Paul Verlaine).

Tengo a veces un sueño penetrante y extraño:
Una mujer desconocida, que me ama, y que amo,
Y que se repite cada noche, distinta e igual a sí misma,
Y me ama y me comprende.
Porque ella me comprende, y mi corazón, transparente,
Sólo para ella deja de ser un problema, ay, sólo para ella,
Y sólo ella refresca con sus lágrimas
El sudor de mi pálida frente.
¿Son sus cabellos negros, rojizos o dorados? Lo ignoro.
¿Su nombre? Sólo recuerdo que es dulce y sonoro
Como el nombre de los amores exiliados
Como la mirada de las estatuas es su mirada,
Y su voz, lejana y calma y grave,
Se parece a las voces queridas y acalladas.
Una mujer desconocida, que me ama, y que amo,
Y que se repite cada noche, distinta e igual a sí misma,
Y me ama y me comprende.
Porque ella me comprende, y mi corazón, transparente,
Sólo para ella deja de ser un problema, ay, sólo para ella,
Y sólo ella refresca con sus lágrimas
El sudor de mi pálida frente.
¿Son sus cabellos negros, rojizos o dorados? Lo ignoro.
¿Su nombre? Sólo recuerdo que es dulce y sonoro
Como el nombre de los amores exiliados
Como la mirada de las estatuas es su mirada,
Y su voz, lejana y calma y grave,
Se parece a las voces queridas y acalladas.
21 septiembre 2007
"El encuentro" (Eloy Sánchez Rosillo).
20 septiembre 2007
"Oigo tu cuerpo" (Coral Bracho).

Oigo tu cuerpo con la avidez abrevada y tranquila
de quien se impregna (de quien emerge,
de quien se extiende saturado, recorrido de esperma) en la humedad
cifrada (suave oráculo espeso; templo)
en los limos, embalses tibios, deltas,
de su origen; bebo
(tus raíces abiertas y penetrables; en tus costas
lascivas -cieno brillante- landas)
los designios musgosos, tus savias densas
(parvas de lianas ebrias) Huelo
en tus bordes profundos, expectantes, las brasas,
en tus selvas untuosas,
las vertientes. Oigo (tu semen táctil) los veneros, las larvas;
(ábside fértil) Toco
en tus ciénegas vivas, en tus lamas: los rastros
en tu fragua envolvente; los indicios
(Abro a tus muslos ungidos, rezumantes; escanciados de luz)
Oigo en tus légamos agrios, a tu orilla: los palpos, los augurios
-siglas inmersas; blastos-. En tus atrios:
las huellas vítreas, las libaciones (glebas fecundas),
los hervideros.
de quien se impregna (de quien emerge,
de quien se extiende saturado, recorrido de esperma) en la humedad
cifrada (suave oráculo espeso; templo)
en los limos, embalses tibios, deltas,
de su origen; bebo
(tus raíces abiertas y penetrables; en tus costas
lascivas -cieno brillante- landas)
los designios musgosos, tus savias densas
(parvas de lianas ebrias) Huelo
en tus bordes profundos, expectantes, las brasas,
en tus selvas untuosas,
las vertientes. Oigo (tu semen táctil) los veneros, las larvas;
(ábside fértil) Toco
en tus ciénegas vivas, en tus lamas: los rastros
en tu fragua envolvente; los indicios
(Abro a tus muslos ungidos, rezumantes; escanciados de luz)
Oigo en tus légamos agrios, a tu orilla: los palpos, los augurios
-siglas inmersas; blastos-. En tus atrios:
las huellas vítreas, las libaciones (glebas fecundas),
los hervideros.
19 septiembre 2007
"El sol de los amantes" (Lêdo Ivo).

El oficio de quien ama es ver
un sol oscuro sobre el lecho,
y en el frío, nacer al fuego
de un verano que no dice su nombre.
Es ver, constelación de pétalos,
la nieve caer sobre la tierra,
algodón del cielo, aire del silencio
que nace entre dos espaldas.
Es morir claro y secreto
cerca de tierras absolutas,
del amor que mueve las estrellas
y encierra a los amantes en un cuarto.
un sol oscuro sobre el lecho,
y en el frío, nacer al fuego
de un verano que no dice su nombre.
Es ver, constelación de pétalos,
la nieve caer sobre la tierra,
algodón del cielo, aire del silencio
que nace entre dos espaldas.
Es morir claro y secreto
cerca de tierras absolutas,
del amor que mueve las estrellas
y encierra a los amantes en un cuarto.
18 septiembre 2007
17 septiembre 2007
Fragmento de "My secret life" (Anónimo).

El libro apareció en edición clandestina (por supuesto) a fines del XIX, en una tirada de ocho o diez ejemplares, hoy inencontrables. La edición original la constituían diez tomos, pero lo que conocemos son apenas dos, un resumen con tintes autobiográficos de la "educación sentimental" de su protagonista -un tal Walter- que no parecía ocuparse en otra cosa que en cepillarse a toda hembra que se le pusiese por delante.
No hay visión más exquisita y voluptuosamente incitante que la de una mujer bien formada, sentada o tumbada, desnuda con las piernas cerradas, oculto su coño por los muslos y sólo indicado por la sombra proveniente de los rizos de su toisón, que se espesa al acercarse a la parte superior del Templo de Venus, como si quisiera ocultarlo. Entonces, a medida que sus muslos se abren suavemente y la raja en el fondo de su vientre se abre ligeramente con ellos, aparece el crecimiento de los labios, surgen el delicado clítoris y las ninfas, se ve el incitante tinte rojo de toda la superficie y el conjunto queda enmarcado por cabello rizado, suave y brillante mientras que por los alrededores no hay sino la carne suave y marfileña del vientre y de los muslos, que le proporcionan el aspecto de una joya en su estuche. Los ojos del hombre nunca podrán descansar en un cuadro más dulce. [...] ¿Hay alguna otra cosa en este ancho mundo comparable con un coño? ¿Cómo puede un hombre dejar de sentir curiosidad, deseo y encanto en él?
En esos momentos mi cerebro gira con visiones de belleza y placer, pasadas, presentes y futuras. Mis ojos cubren todo el espectáculo desde el culo hasta el ombligo, el coño parece investido de una belleza seráfica y ser un ángel su poseedora. Por eso incluso ahora puedo contemplar los coños con todo el júbilo de mi juventud, y aunque haya visto mil cuatrocientos desearía ver mil cuatrocientos más.
Sobre la fisonomía de los coños y las capacidades para dar placer creo que sé tanto como la mayoría de los hombres. Fisionómicamente pueden dividirse en [seis] clases, pero un coño puede compartir las características de una, dos o más, especialmente por lo que respecta al desarrollo de clítoris y ninfas. Los clasifico del modo siguiente: 1) coños perfilados limpiamente; 2) perfilados con bandas; 3) labiados con volantes; labiados finamente; 5) de labios llenos, y 6) respingones.
14 septiembre 2007
"Condena" (Antonio Gala).

A trabajos forzados me condena
mi corazón, del que te di la llave.
No quiero yo tormento que se acabe,
y de acero reclamo mi cadena.
Ni concibe mi mente mayor pena
que libertad sin beso que la trabe,
ni castigo concibe menos grave
que una celda de amor contigo llena.
No creo en más infierno que tu ausencia.
Paraíso sin ti, yo lo rechazo.
Que ningún juez declare mi inocencia,
porque, en este proceso a largo plazo
buscaré solamente la sentencia
a cadena perpetua de tu abrazo.
13 septiembre 2007
"Lo fugitivo" (Félix Grande).
A Ana. Por dejarse encontrar.

Mi recién conocida loba
no nos pidamos groseras garantías.
Que dure un día, un año, un mes
es lateral en el amor
que se acabe es su precio
que duela luego es su victoria.
Seamos servidores del amor
y jamás sus contables
cierto que viene para irse
como nosotros
como nosotros...
no nos pidamos groseras garantías.
Que dure un día, un año, un mes
es lateral en el amor
que se acabe es su precio
que duela luego es su victoria.
Seamos servidores del amor
y jamás sus contables
cierto que viene para irse
como nosotros
como nosotros...
12 septiembre 2007
"¿Quién eres tú?" (Luís García Montero).

Se deshizo la luz,
equivocó su horario por dejarte desnuda,
desdibujó tus ojos mientras me sonreías.
Mientras me sonreías
vi una sombra inclinada desvestirse,
abrir la cremallera despacio del silencio,
dejar sobre la alfombra
la civilización.
Y tu cuerpo se hizo dorado y transitable,
feliz como un presagio que nos enfurecía.
Que nos enfurecía.
Solamente nosotros
(camaradas
de una cama ruidosa) y el deseo,
ese difícil viaje de ida y vuelta,
que ahora insiste y me empuja a recordarte
alegre, levantada,
un relámpago abierto entre los ojos,
recogiendo tu falda de joven colegial.
Mientras me sonreías,
yo me quedé dormido
en las manos de un sueño que no puedo contarte.
equivocó su horario por dejarte desnuda,
desdibujó tus ojos mientras me sonreías.
Mientras me sonreías
vi una sombra inclinada desvestirse,
abrir la cremallera despacio del silencio,
dejar sobre la alfombra
la civilización.
Y tu cuerpo se hizo dorado y transitable,
feliz como un presagio que nos enfurecía.
Que nos enfurecía.
Solamente nosotros
(camaradas
de una cama ruidosa) y el deseo,
ese difícil viaje de ida y vuelta,
que ahora insiste y me empuja a recordarte
alegre, levantada,
un relámpago abierto entre los ojos,
recogiendo tu falda de joven colegial.
Mientras me sonreías,
yo me quedé dormido
en las manos de un sueño que no puedo contarte.
11 septiembre 2007
"Ponme vino" (Juan José Vélez Otero).

Ponme vino en los labios. Ya no tengo otro afán
que el olvido y la dicha de los líquenes blancos.
El sereno silencio me ha marcado en estigma
con letargo de dioses y crisálidas negras.
Ponme vino en los labios con los tuyos. (La copa
no me importa que sea del color de tu carne
ni del tibio cristal de tus muslos desnudos).
Dame vino en la llave poderosa que abra
las entradas al mar del constante abandono.
Ponme vino despacio a la orilla del sueño
de tal forma que olvide tantos trenes perdidos.
que el olvido y la dicha de los líquenes blancos.
El sereno silencio me ha marcado en estigma
con letargo de dioses y crisálidas negras.
Ponme vino en los labios con los tuyos. (La copa
no me importa que sea del color de tu carne
ni del tibio cristal de tus muslos desnudos).
Dame vino en la llave poderosa que abra
las entradas al mar del constante abandono.
Ponme vino despacio a la orilla del sueño
de tal forma que olvide tantos trenes perdidos.
10 septiembre 2007
"Me he quedado sin pulso" (Ángel González).

Me he quedado sin pulso y sin aliento
separado de ti. Cuando respiro,
el aire se me vuelve en un suspiro
y en polvo el corazón de desaliento.
No es que sienta tu ausencia el sentimiento.
Es que la siente el cuerpo. No te miro.
No te puedo tocar por más que estiro
los brazos como un ciego contra el viento.
Todo estaba detrás de tu figura.
Ausente tú, detrás todo de nada,
borroso yermo en el que desespero.
Ya no tiene paisaje mi amargura.
Prendida de tu ausencia mi mirada,
contra todo me doy, ciego me hiero.
separado de ti. Cuando respiro,
el aire se me vuelve en un suspiro
y en polvo el corazón de desaliento.
No es que sienta tu ausencia el sentimiento.
Es que la siente el cuerpo. No te miro.
No te puedo tocar por más que estiro
los brazos como un ciego contra el viento.
Todo estaba detrás de tu figura.
Ausente tú, detrás todo de nada,
borroso yermo en el que desespero.
Ya no tiene paisaje mi amargura.
Prendida de tu ausencia mi mirada,
contra todo me doy, ciego me hiero.
07 septiembre 2007
"Lied de la noche" (Álvaro Mutis).

Y, de repente,
llega la noche
como un aceite
de silencio y pena.
A su corriente me rindo
armado apenas
con la precaria red
de truncados recuerdos y nostalgias
que siguen insistiendo
en recobrar el perdido
territorio de su reino.
Como ebrios anzuelos
giran en la noche
nombres, quintas,
ciertas esquinas y plazas,
alcobas de la infancia,
rostros del colegio,
potreros, ríos
y muchachas
giran en vano
en el fresco silencio de la noche
y nadie acude a su reclamo.
Quebrantado y vencido
me rescatan los primeros
ruidos del alba,
cotidianos e insípidos
como la rutina de los días
que no serán ya
la febril primavera
que un día nos prometimos.
llega la noche
como un aceite
de silencio y pena.
A su corriente me rindo
armado apenas
con la precaria red
de truncados recuerdos y nostalgias
que siguen insistiendo
en recobrar el perdido
territorio de su reino.
Como ebrios anzuelos
giran en la noche
nombres, quintas,
ciertas esquinas y plazas,
alcobas de la infancia,
rostros del colegio,
potreros, ríos
y muchachas
giran en vano
en el fresco silencio de la noche
y nadie acude a su reclamo.
Quebrantado y vencido
me rescatan los primeros
ruidos del alba,
cotidianos e insípidos
como la rutina de los días
que no serán ya
la febril primavera
que un día nos prometimos.
06 septiembre 2007
"Las causas" (Jorge Luís Borges).

Los ponientes y las generaciones.
Los días y ninguno fue primero.
La frescura del agua en la garganta de Adán.
El ordenado Paraíso.
El ojo descifrando la tiniebla.
El amor de los lobos en el alba.
La palabra. El hexámetro. El espejo.
La torre de Babel y la soberbia.
La luna que miraban los caldeos.
Las arenas innúmeras del Ganges.
Chuang-Tzu y la mariposa que lo sueña.
Las manzanas de oro de las islas.
Los pasos del errante laberinto.
El infinito lienzo de Penélope.
El tiempo circular de los estoicos.
La moneda en la boca del que ha muerto.
El peso de la espada en la balanza.
Cada gota de agua en la clepsidra.
Las águilas, las fotos, las legiones.
Cesar en la mañana de Farsalia.
La sombra de las cruces en la tierra.
El ajedrez y el álgebra del Persa.
Los rastros de las largas migraciones.
La brújula incesante. El mar abierto.
El eco del reloj en la memoria.
El rey ajusticiado por el hacha.
El polvo incalculable que fue ejércitos.
La voz del ruiseñor en Dinamarca.
La escrupulosa línea del calígrafo.
El rostro del suicida en el espejo.
El naipe del Tahúr. El oro ávido.
La forma de las nubes en el desierto.
Cada arabesco del caleidoscopio.
Cada remordimiento y cada lágrima.
Se precisaron todas esas cosas
para que nuestras manos se encontraran.
Los días y ninguno fue primero.
La frescura del agua en la garganta de Adán.
El ordenado Paraíso.
El ojo descifrando la tiniebla.
El amor de los lobos en el alba.
La palabra. El hexámetro. El espejo.
La torre de Babel y la soberbia.
La luna que miraban los caldeos.
Las arenas innúmeras del Ganges.
Chuang-Tzu y la mariposa que lo sueña.
Las manzanas de oro de las islas.
Los pasos del errante laberinto.
El infinito lienzo de Penélope.
El tiempo circular de los estoicos.
La moneda en la boca del que ha muerto.
El peso de la espada en la balanza.
Cada gota de agua en la clepsidra.
Las águilas, las fotos, las legiones.
Cesar en la mañana de Farsalia.
La sombra de las cruces en la tierra.
El ajedrez y el álgebra del Persa.
Los rastros de las largas migraciones.
La brújula incesante. El mar abierto.
El eco del reloj en la memoria.
El rey ajusticiado por el hacha.
El polvo incalculable que fue ejércitos.
La voz del ruiseñor en Dinamarca.
La escrupulosa línea del calígrafo.
El rostro del suicida en el espejo.
El naipe del Tahúr. El oro ávido.
La forma de las nubes en el desierto.
Cada arabesco del caleidoscopio.
Cada remordimiento y cada lágrima.
Se precisaron todas esas cosas
para que nuestras manos se encontraran.
05 septiembre 2007
“Destination unknown” (Alex Gaudino ft. Crystal Waters).
Te pongas como te pongas, la idea más aproximada que tengo de una charanga de pueblo es esto (por “esto” me refiero a las jóvenes músicas/militares del video de abajo).
04 septiembre 2007
"Con música de Bach" (Miquel Martí i Pol).
Como suele ser habitual, la domadora estética del Jardín ha sido Anaïs en los ratos que pasa escondida.

El orden es belleza, y ritmo, y es el espacio
en que la muerte no puede abrazárseme
inesperadamente y convertir
la melodía en estertor o en alarido.
No me sorprende ni me somete esa honda
constancia de mí que me mantiene erectos
los sentidos y el deseo, ni espero ninguna
señal prodigiosa que me libere
ya para siempre de servidumbres y congojas;
Declina el sol y alguien, lejano en el tiempo,
me regala generosamente la armonía.
en que la muerte no puede abrazárseme
inesperadamente y convertir
la melodía en estertor o en alarido.
No me sorprende ni me somete esa honda
constancia de mí que me mantiene erectos
los sentidos y el deseo, ni espero ninguna
señal prodigiosa que me libere
ya para siempre de servidumbres y congojas;
Declina el sol y alguien, lejano en el tiempo,
me regala generosamente la armonía.
03 septiembre 2007
Estamos de vuelta.

Como todo lo bueno se acaba, el jardinero ha vuelto a sus quehaceres diarios con algún que otro cambio que el avispado paseante habrá podido detectar.
Y qué decir de estos días... pues que vine, me fuí, me volví a ir, vi el mar (I Aear cân ven na mar) e incluso lo toqué.
El con quién fuí, vine, me volví a ir, vi el mar e incluso lo toqué es cosa mía (y de quién corresponda) pero piensa que siempre pudiste haber sido tú...
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