30 diciembre 2006

Año nuevo.



Recurriremos a los tópicos y al humor. El jardinero no es ni original ni gracioso, que le vamos a hacer. Así, que todos los paseantes de este Jardín tengan un venturoso año nuevo (el año de James Bond) y puedan hacer realidad todas sus fantasías. Igual con un poco de suerte la vida se nos presenta como la de la ilustración que acompaña esta felicitación.

Saludos desde el Jardín.

P.S.: Para los poco perspicaces, lo del año James Bond es por lo de 007 (2.007). Ya advirtió este jardinero que no era gracioso.

29 diciembre 2006

Codiciada, prohibida... (Jaime Sabines).



Codiciada, prohibida,
cercana estás, a un paso, hechicera.
Te ofreces con los ojos al que pasa,
al que te mira, madura, derramante,
al que pide tu cuerpo como una tumba.
Joven maligna, virgen,
encendida, cerrada,
te estoy viendo y amando,
tu sangre alborotada,
tu cabeza girando y ascendiendo,
tu cuerpo horizontal sobre las uvas y el humo.
Eres perfecta, deseada.
Te amo a ti y a tu madre cuando estáis juntas.
Ella es hermosa todavía y tiene
lo que tú no sabes.
No sé a quién prefiero
cuando te arregla el vestido
y te suelta para que busques el amor.

28 diciembre 2006

Amantes (Baldomero Fernández).


Ved en sombras el cuarto, y en el lecho
desnudos, sonrosados, rozagantes,
el nudo vivo de los dos amantes
boca con boca y pecho contra pecho.

Se hace más apretado el nudo estrecho,
bailotean los dedos delirantes,
suspéndese el aliento unos instantes...
y he aquí el nudo sexual deshecho.

Un desorden de sábanas y almohadas,
dos pálidas cabezas despeinadas,
una suelta palabra indiferente,

un poco de hambre, un poco de tristeza,
un infantil deseo de pureza
y un vago olor cualquiera en el ambiente.

Calentamiento global.



Según un informe de Geenpeace, el cambio climático ha tomado la forma de subida de las temperaturas hasta cifras nunca registradas, de aumento de los huracanes y otras catástrofes naturales, de cambios en los hábitos de los animales y de los procesos naturales de las plantas.

Este ingenuo jardinero pide disculpas por si las flores que pueblan su Jardín han contribuído a esa alarmante subida de las temperaturas, pero es que a cuatro grados bajo cero uno busca la mejor manera de calentarse que puede permitirse...

Saludos, calientes pero inocuos hoy, desde el Jardín.

27 diciembre 2006

Hembra de tierra y tierra (Carlos Castro Saavedra).



No te digo paloma, ni princesa , ni reina,
sino mujer de tierra, hembra de tierra y tierra,
compañera de besos, compañera
de mi revolución y de mi guerra.

Te llamo barro de mi alfarería,
surco de mis labranzas coloradas,
pradera en que galopan mis caballos
con las crines heridas y quemadas.

Mujer tendida en medio de la tierra
te llamo y te rodeo con mis brazos,
como si fueras trigo de mis eras
y raíz de mis besos y mis pasos.

No doy contigo pensativamente
sino luchando con tu cabellera,
y golpeando mi vida leñadora
contra tu corazón y tu madera.

26 diciembre 2006

Fragmento de "El álbum", de "Cuentos de verdad" (Medardo Fraile).



Terminaron el álbum, y estaban tostados y palpitantes como después de un largo viaje. Era como si volvieran con los mismos recuerdos de una luna de miel respetuosa. Ella esperó todos los días -sobre todo el último- a que él dijera: "El álbum para ti, te lo regalo." Pero no lo hizo. Llenar aquel libro de cromos había sido la gracia de su niñez, le había proporcionado entrada de honor en todas las visitas. Y cogió su álbum y se lo guardó. Ella, de haberlo tenido, le habría devuelto su regalo en palabras llenas de entendimiento y colores, en experiencia del mundo, en primores de planta y honduras de mar. Pero así las tardes fueron enfriándose, se aburrían y hacían tos de las palabras rotas. Y un día ella -que se había enamorado de aquel álbum- le dijo adiós a él. Y él tendrá que sacarlo de nuevo en su vida, cuando llegue la hora, sin atreverse a regalarlo nunca.

22 diciembre 2006

La fiesta del Sol Invicto.



Hoy nos toca una pequeña lección de historia, ya que es convienente saber un poco los orígenes de estos días que se nos avecinan para confirmar que, una vez más, la iglesia católica se apropia de cosas que no le corresponden.
De todos modos, pasadlo lo mejor que podáis y cometed todos los excesos que os sean permitidos, que en el fondo estamos celebrando las fiestas paganas del Sol Invicto.

Saludos, solares hoy, desde el Jardín.


No se sabe con certeza cuándo se empezó a celebrar la fiesta de Navidad el 25 de diciembre, los datos arrojados por la arqueología sólo permiten conjeturas. Por lo pronto, se sabe que en los primeros años, probablemente a principios de siglo II, la fiesta de Navidad se celebraba junto con otras dos fiestas teofánicas, los reyes magos y el bautismo de Jesús, unos días después del solsticio de invierno, dentro de los primeros diez días de enero. Del año 336 tenemos el testimonio más antiguo -el calendario filocaliano- de que la celebración de la Navidad tenía lugar, en forma conjunta con las dos fiestas teofánicas señaladas, por esas fechas. Después, en fecha que desconocemos, la Iglesia Romana separó la Navidad de las otras dos fiestas; los armenios monofisitas aún celebran la Navidad el 6 de enero.

El traslado de la fiesta al 25 de diciembre parece haber tenido como objetivo contrarrestar el culto al Sol Invicto que empezó a tener mucha popularidad en Roma desde Caracalla, quien a principio del siglo III (211-217) había fomentado el culto al dios solar sirio Sol Invictus. Tras la muerte violenta de Heliogábalo ocurrida en 222, quedó proscrito el culto al sol entre los romanos; hasta que Aureliano (270-275) lo introdujo con éxito, nuevamente por razones políticas: para asegurar la unidad del Imperio. Al decir de Eliade, fueron cuidadosamente eliminados los elementos sirios y el servicio se confió a los senadores romanos. Se fijó el aniversario del Sol Invictus el 25 de diciembre, día natalicio de todas las divinidades solares orientales.

La fiesta cristiana de la Navidad parece haber sido trasladada hacia el año 330, en tiempos de Constantino (306-337), al 25 de diciembre. Con ello se quería significar a Cristo como el verdadero Sol Invictus. Es importante observar que, a partir del año 315, empiezan a aparecer en las monedas los primeros símbolos cristianos. Probablemente sea por estas fechas cuando tiene lugar el cambio de la fiesta de Navidad al 25 de diciembre. El mensaje recabado de la célebre visión de Constantino fue en el sentido de la prevalencia de Cristo sobre el Sol: Cristo es el verdadero sol invicto. Sólo faltaba trasladar la fecha del nacimiento de Jesús al 25 de diciembre, día en que se festejaba el nacimiento del Sol Invictus.

Esa tradición se encuentra ya firme en el evangelio apócrifo tardío conocido como Liber de Infantia Salvaturis -probablemente obra de un erudito y elegante compilador carolingio del siglo IX- donde se representa a la parturienta que atendió a María en el momento del nacimiento de Jesús diciendo que "el niño lanzaba resplandores, lo mismo que el sol".

21 diciembre 2006

¡Para toda la vida no! (Luís Rosales).


He caído tantas veces que el aire es mi maestro;
tengo en la mano el aire que nunca nos olvida,
si nuestro amor fue siempre como una despedida,
cuando todo termine quedará lo más nuestro.

Ya he empezado a morir para aprender a verte
con los ojos cerrados. Así será mejor,
para toda la vida no basta un solo amor,
tal vez el nuestro sea para toda la muerte.

20 diciembre 2006

Ceremonia solitaria en compañía de tu cuerpo, de "Ceremonia solitaria" (Jorge Eduardo Eielson).


Penetro tu cuerpo tu cuerpo
De carne penetro me hundo
Entre tu lengua y tu mirada pura
Primero con mis ojos
Con mi corazón con mis labios
Luego con mi soledad
Con mis huesos con mi glande
Entro y salgo de tu cuerpo
Como si fuera un espejo
Atravieso pelos y quejidos
No sé cuál es tu piel y cuál la mía
Cuál mi esqueleto y cuál el tuyo
Tu sangre brilla en mis arterias
Semejante a un lucero
Mis brazos y tus brazos son los brazos
De una estrella que se multiplica
Y que nos llena de ternura
Somos un animal que se enamora
Mitad ceniza mitad latido
Un puñado de tierra que respira
De incandescentes materias
Que jadean y que gozan
Y que jamás reposan.

J'adore.

19 diciembre 2006

Soneto de amor (Luís López Anglada).


Te sigo, amor; herido en tus colmenas
tengo mi corazón sin esperanza.
Sé que eres fuego y siento cómo avanza
tu posesión de llamas por mis venas.

Sé que eres hierro, amor, y me encadenas
sellando de agonías tu alianza.
Sé que eres sed y siento cómo avanza
mi corazón y de avidez lo llenas.

Herido estoy, amor; certeramente
sigo tu luz o sigo tu amargura
sin comprender mi corazón siquiera.

Sólo sé que te sigo ciegamente
y es posesión de cielos mi ventura
y claridad de gloria mi ceguera.

18 diciembre 2006

Fragmento de "Hijo del ladrón" (Manuel Rojas).



Cuando fui dado de alta y puesto en libertad, salvado de la muerte y de la justicia, la ropa, arrugada y manchada de pintura, colgaba de mí como de un clavo.
¿Qué hacer? En verdad, no era mucho lo que podía hacer; a lo sumo, morir; pero no es tan fácil morir. No podía pensar en trabajar -me habría caído de la escalera- y menos podía pensar en robar -el pulmón herido me impedía respirar profundamente. Tampoco era fácil vivir.
En ese estado y con esas expectativas, salí a la calle.
-Está en libertad.
Sol y viento, mar y cielo.

15 diciembre 2006

Fragmento de "Mirando hacia atrás con ira" (John Osborne).


Si sólo una cosa, si algo insignificante te ocurriera, y despertaras de tu sueño de bella durmiente. Si tuvieras un hijo, y este muriera. Déjate envejecer, permite que las arrugas hindús emerjan de tu rostro de caucho aparente. Pero por favor, si tan sólo pudiera verte enfrentarte a eso. Me pregunto si podrías siquiera convertirte tú misma en un ser reconocible.
Esa es mi duda.

14 diciembre 2006

Ayer vendrá, de "Rimas" (Luís Rosales).


La tarde va a morir; en los caminos
se ciega triste o se detiene un aire
bajo y sin luz; entre las ramas altas,
mortal, casi vibrante,
queda el último sol; la tierra huele,
empieza a oler; las aves
van rompiendo un espejo con su vuelo;
la sombra es el silencio de la tarde.
Te he sentido llorar: no sé a quién lloras.
Hay un humo distante,
un tren, que acaso vuelve, mientras dices:
Soy tu propio dolor, déjame amarte.

13 diciembre 2006

"Solo de piano", de "Poemas y antipoemas" (Nicanor Parra).


Ya que la vida del hombre no es sino una acción a distancia,
un poco de espuma que brilla en el interior de un vaso;
Ya que los árboles no son sino muebles que se agitan:
no son sino sillas y mesas en movimiento perpetuo;
Ya que nosotros mismos no somos más que seres
(Como el dios mismo no es otra cosa que dios)
Ya que no hablamos para ser escuchados
sino para que los demás hablen
y el eco es anterior a las voces que lo producen;
Ya que ni siquiera tenemos el consuelo de un caos
en el jardín que bosteza y que se llena de aire,
Un rompecabezas que es preciso resolver antes de morir
para poder resucitar después tranquilamente
cuando se ha usado en exceso de la mujer;
Ya que también existe un cielo en el infierno,
Dejad que yo también haga algunas cosas:
Yo quiero hacer un ruido con los pies
y quiero que mi alma encuentre su cuerpo.


12 diciembre 2006

"Ondina, ola pequeña" de "Libro de Ondina" (Jaime Ferrán).


La muerte es un momento de silencio,
en el que todo se aleja de nosotros.
Tú no podrías oírlo jamás,
tú que eres rumor eterno,
cascada, manantial,
cauce dormido, pero rumor de cauce,
nieve que buscará el camino
hacia la mar.
Canción de tu silencio,
no conoces el bronco silencio de la muerte?.
Cuando el amor se vaya,
cuando llegue la muerte,
tú volverás a tu vivo rumor elemental,
nuestra vida mortal, pero tú, pura,
rozada apenas por la rosa del existir,
alma que torna a lo más claro,
tú seguirás cantando
en la alta peña donde nace el torrente,
y seguirás fluyendo por el cauce rodado,
de tanto acariciarte, de la montaña,
y dormirás en el azul del lago
y seguirás tu ruta irrefrenable hacia la mar,
tu eternidad.
Quizás me recuerdes de pronto,
un día, que otra permanencia no quiero,
si no es tu voz llamándome
cuando mi nombre sea sólo un nombre,
cuando mi luz huida sea en ti sombra pura
que nadie podrá nunca arrebatarte,
llama, fulgor dormido que alguna vez,
de pronto encenderá tu sueño
como si te besara.


11 diciembre 2006

Fragmento de "La inteligencia de las flores" (Maurice Maeterlinck).



La vallisneria es una hierba bastante insignificante que no tiene nada de la gracia extraña del nenúfar o de ciertas cabelleras submarinas. Pero se diría que la naturaleza se ha complacido en poner en ella una hermosa idea. Toda la existencia de la pequeña planta transcurre en el fondo del agua, en una especie de semisueño, hasta la hora nupcial en que aspira a una vida nueva. Entonces la flor hembra desarrolla lentamente la larga espiral de su pedúnculo, sube, emerge, domina y se abre en la superficie del estanque. De un tronco vecino, las flores masculinas que la vislumbran a través del agua iluminada por el sol se elevan a su vez, llenas de esperanza, hacia la que se balancea, las espera y las llama en un mundo mágico. Pero a medio camino se sienten bruscamente retenidas: su tallo, manantial de vida, es demasiado corto; no alcanzarán jamás la mansión de luz, la única en que puede realizarse la unión de los estambres y del pistilo. ¿Hay en la naturaleza una inadvertencia o prueba más cruel? ¡Imaginaos el drama de ese deseo, lo inaccesible que se toca, la fatalidad transparente, lo imposible sin obstáculo visible!.

06 diciembre 2006

The Weekend (Michael Gray).

El Jardinero se libera de sus habituales funciones hasta el lunes que viene, pero deja las labores administrativas del Jardín en manos de unas discípulas que han prometido atenderlo todo tal y como si yo no faltase.

Saludos, constitucionales e inmaculados hoy, desde el Jardín.


05 diciembre 2006

Fragmento de "Orfeo en el infierno del siglo XX" (Jozef Wittlin).


Como una flor nocturna, Orfeo abre el cáliz de su canto y se cierra al bullicio del día. Nos ayuda durante una hora, durante dos, a vencer el miedo, a vencer la muerte, a vencer el tiempo, que inevitablemente nos lleva a la muerte, llenando el tiempo con el arte que se cumple en el tiempo. Orfeo nos permite por un plazo corto olvidar la razón de la manera que se desconectaría la electricidad; nos permite a los apresados en el espacio, descansar en el tiempo. Apagamos con anhelo a esa débil - ay, qué débil luz de la razón -, que ilumina nuestros oscuros asuntos cotidianos; desconectamos el sentido de la vista; cerramos los ojos, duplicando así la sensibilidad de los oídos.

Es de noche, hay silencio, escuchemos a Orfeo.

Me gusta...

... que esperes mi llegada a casa.

04 diciembre 2006

Fragmento de "Antes de la guerra de Troya", de "La semana de colores" (Elena Garro).


Eva y yo nos mirábamos las manos, los pies, los cabellos, tan encerrados en ellos mismos, tan lejos de nosotros. Era increíble que mi mano fuera yo, se movía como si fuera ella misma. Y también queríamos a nuestras manos como a otras personas, tan extrañas como nosotras o tan irreales como los árboles, los patios, la cocina.

01 diciembre 2006

Estar en ti (Antonio Gamoneda, Premio Miguel de Cervantes 2.006).


Yo no entro en ti para que tú te pierdas
bajo la fuerza de mi amor;
yo no entro en ti para perderme
en tu existencia ni en la mía;
yo te amo y actúo en tu corazón
para vivir con tu naturaleza,
para que tú te extiendas en mi vida.
Ni tú ni yo. Ni tú ni yo.
Ni tus cabellos esparcidos aunque los amo tanto.
Sólo esta oscura compañía. Ahora
siento la libertad. Esparce
tus cabellos. Esparce tus cabellos.

75º Aniversario de la Constitución de la II República.


Que si, ya se que hoy es el Día mundial de la lucha contra el sida, pero quería traer hoy al Jardín la conmemoración del 75º Aniversario de la Constitución de la II República en la cual se aprueba por primera vez en España el sufragio universal, con la más que notable contribución a la misma de Clara Campoamor. Hasta esta fecha las mujeres no podían votar, y no todos los hombres tenán ese derecho.
Luego pasó lo que pasó y nos tiramos mas de 40 años sin votar ninguno...

Saludos, republicanos hoy, desde el Jardín.

Rapándoselo estaba cierta hermosa (Atribuido a Quevedo).

Se acaba noviembre y finaliza el mes/aniversario del Jardín, por lo tanto esta es la última hoja caída que traigo hasta el presente. A partir de ahora se queda cada una en su lugar, así que para leerlas tendréis que pasear más detenidamente.



Rapándoselo estaba cierta hermosa,
hasta el ombligo toda arremangada,
las piernas muy abiertas, y asentada
en una silla ancha y espaciosa.

Mirándoselo estaba muy gozosa,
después que ya quedó muy bien rapada,
y estándose burlando, descuidada,
metióse el dedo dentro de la cosa.

Y como menease las caderas,
al usado señuelo respondiendo,
un cierto saborcillo le dio luego.

Mas como conoció no ser de veras,
dijo: “¡Cuitada yo! ¿Qué estoy haciendo?
Que no es ésta la leña deste fuego”.