29 septiembre 2006

De “Breverías” (Francisco Álvarez).


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Me esperabas con alma descubierta,
y el alma entera con pasión te di.
Me entreabriste tu más secreta puerta,
y mi puerta secreta yo te abrí.

Mi vida estaba estéril y desierta,
y entraste en ella cuando entré yo en ti.
Y sólo quiero al verme en tu mirada,
tenerte para siempre penetrada.

123
Déjame entrar en ti por las esquinas,
tocándote la mano con la mano,
el brazo en la cintura si caminas,
o el beso del amigo o del hermano.

Pero ábrete también a mis deseos,
con impulsos desnudos y humedades,
sin escrúpulos y sin titubeos,
con invasiones y voracidades.

En la mañana del mundo, de “Espejos” (Abelardo Linares).


Apenas la caricia de tu mano.
Mi piel es de cristal cuando me tocas.
¿Qué apaciguada luz, qué temblor hecho brasa
se deslíe en mis ojos si me miras?
¿Dónde hiere tu risa y por qué hiere
si con ella me abres la mañana del mundo?
Tu existir me hace un dios y tú me creas.
No hay mayor claridad ni otro misterio.

28 septiembre 2006

Baby did a bad bad thing (Crish Isaak - Laetitia Casta).

No se como es concretamente la frase, pero me resulta muy estimulante el hacer de modo exacto aquello que considero incorrecto.
Buenos días desde el Jardín.

Solamente... (Carlos López Narváez).


Hay un fuego que anima todo lo inviolado.
(Guillermo Valencia).


Mía sólo en el don de su presencia,
con sus manos sedeñas y sedantes,
con sus ojos -berilos fascinantes-
y sus silencios -cálida cadencia-.


Mía tan sólo en la frutal esencia
de plenitud vertida en los instantes
del coloquio... (los labios suspirantes
la apuran como un vino de sapiencia).

Mía sólo en el claro cautiverio
de la imagen, el roce y el latido,
en insondable, embriagador misterio,

¡Oh fervor en sus manos recogido!
¡Oh placidez de su inasible imperio!
¡Oh deleite en sus ojos exprimido!

27 septiembre 2006

Sub-umbra (José Asunción Silva).


Tú no lo sabes... más yo he soñado
entre mis sueños color de armiño,
horas de dicha con tus amores,
besos ardientes, quedos suspiros...
Cuando la tarde tiñe de oro
esos espacios que juntos vimos,
cuando mi alma su vuelo emprende
a las regiones de lo infinito,
aunque me olvides, aunque no me ames,
aunque me odies, sueño contigo!.

26 septiembre 2006

Indolencia (Susana March).

Esta mañana he paseado por los blogs de Anaïs y de Eva.
Sus últimas entradas, "Cien" y "Una foto", me han sugerido a mi esta.


¡No me digáis que sigo siendo
una pobre mujer
equivocada!
Lo sé.
Y sé más cosas todavía.
Sé que he soñado tanto
que convertí en inútiles
las más puras verdades;
sé que inventé yo misma
los más altos obstáculos;
sé que la vida era otra cosa,
¡y entonces ya lo sabía!
Pero una nace a veces así, torpe
y desmesuradamente triste,
y todo cuanto toca
se le va convirtiendo en cenizas.
Porque yo tuve dieciséis años
y aspiré a ser como un dios en la tierra.
Aspiré a dignificar a los hombres,
a enorgullecerme de mí misma.
Pero, ¡ya pasó!
Todo cuanto vosotros podáis echarme en cara,
hace mucho que yo me lo vengo repitiendo.
Extranjera en el mundo,
he contemplado la dicha de los otros
con una desesperada indiferencia.
Pero ya nada importa nada.
Aquí sigo en mi puesto,
con mi adolescente actitud de ávido hastío,
con mi lamentable corazón de muchacha
apasionadamente muerto.
¿Qué más da sentirse desdichada
si apenas queda tiempo de llorarse?
Es tarde para rectificar toda una vida
y, además,
ya lo sabéis,
soy indolente...

Fragmento de "El viaje que nunca termina" (Malcolm Lowry).

Querida, querida, querida, dijo la golondrina china... De vez en cuando el paso de un tranvía ahoga el murmullo de tu recuerdo, de modo que incluso el recuerdo se convierte en un traqueteo de hierro espantosamente atenuado -transformado en mil campanadas de bronce que marcan el tiempo en mi cerebro con un millón más de campanadas, una por cada segundo, o por cada hora, o por cada eón que pasamos juntos-, pero aquí estoy, huyendo una vez más de mis sentimientos auténticos, que son francamente terribles.

23 septiembre 2006

Vanidad.


En un ataque de vanidad, muy propio de mi por cierto, me ha dado por participar en el Best Of Blogs Awards. Para ello he incluído un banner debajo de las Estaciones Pasadas desde el cual, queridos más que nunca paseantes, podéis votar a este humilde aunque vanidoso jardinero. Para hacerlo directamente, aquí os dejo el link: International Weblog Awards 2.006.
Lo dicho. Y gracias.

22 septiembre 2006

Fragmento de "Los clichés de la memoria" (Tadeusz Kantor).


En nuestro archivo de la memoria hay "ficheros", clichés registrados por nuestros sentidos. Se trata, en general, de detalles que aparentemente carecen de importancia, pobres restos, fragmentos... ¡Inmóviles! Y lo que resulta más importante, transparentes como los negativos fotográficos. Se les puede superponer. Por eso no hay que asombrarse de que, por ejemplo, los acontecimientos del pasado se adhieran a los presentes, que se mezclen con los personajes, que tengamos serios problemas con la historia, la moral, las convenciones. Las olas de la memoria, tranquilas y claras, se agitan bruscamente y los elementos se desencadenan. Es el infierno.

En la cámara de la imaginación y de la memoria viven personajes humanos. No, sería mejor decir que han sido "depositados" allí. Sería mucho más sencillo decir que están muertos, que no pertenecen a nuestra vida diaria. Tratan desesperadamente de reconstruir, con su memoria difuminada, aquello que fue su vida, su felicidad o su miseria. Sólo les quedan palabras inútiles, letanías recitadas sin fin y sin esperanza. Han hecho un alto en el camino para llegar al fin, agotados, a este Albergue de la Memoria. No son capaces de reconstruir una determinada acción. Son como ruinas de acontecimientos pasados. Hoy, en este pobre Cámara de la Imaginación, se han encontrado con las cruces de un cementerio de pueblo, como si yo estuviera buscando otros secretos que los antiguos, los más lejanos. el humor burlón y la ironía no me dejan. Con un gesto de humor negro, con una carcajada de bufón, me sirvo de las mistificaciones del circo, de los procedimientos sospechosos de la vileza. Para conseguir la paz, puedo conseguir la paz, puedo incluso llamar a esta habitación “El depósito de cadáveres del cementerio” o, si no, “El albergue de la memoria”. He contratado, incluso, a un lúgubre propietario para este local.

No te desnudes todavía (Luís Eduardo Aute).


No quiero aún que me descubras toda la verdad, que la verdad no es lo evidente sino su mitad...


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21 septiembre 2006

Fragmento de "La amante de Bolzano" (Sandor Marai).


Esa abundancia desmedida, ese fluir salvaje, ese todo o nada del que hablaba el viejo loco con experimentado desprecio habrán sido quizá lo mejor... Tal vez todo lo demás -la cautela, la sabiduría, la cordura, la inteligencia- no valga ni un comino porque no está enardecido por la loca pasión de la juventud, ese extraño deseo que pretende salvar el mundo y al mismo tiempo consumirse a sí mismo, que quiere agarrar con las dos manos todo lo que el mundo le ofrece y que a la vez arroja a puñados todo lo que la vida le regala... Así que es mejor que empieces a hablar de manera más sosegada. El de hoy es un carnaval diferente, un contrato diferente, una cita amorosa diferente. Es el final de la juventud. Ahora empieza la edad madura del hombre, uno de sus momentos más sabios, como si fueran las cuatro de la tarde de un día de mediados de octubre.

La tierra de la noche (Jaime Siles).


La noche te escribe,
te transcribe,
te inventa.


Así,
sobre el papel,
lienzo tan sólo,
tiempo:
papel donde la noche
abriera sólo
la tierra de su efigie,
la figura,
el cuerpo del que brotan
los invisibles signos.


La Tierra
de la noche
la Terra della Notte,
terracota o destino
o escritura que inventa
lo distante de ti,
lo más allá de ti:
alfabeto nocturno de la nada.



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20 septiembre 2006

Memoria detallada de los inexistentes.


“Libro memorial” clasifica el destino de los cerca de 9.000 deportados españoles en los campos nazis.

SANTIAGO SEGUROLA - Madrid
EL PAÍS - Cultura - 20-09-2006


La fotografía corresponde a la ficha de José Cereceda, detenido en Francia y enviado a Mauthausen en 1943.

Las fichas de los cerca de 9.000 deportados se podrán consultar en la web del Ministerio de Cultura, www.mcu.es, a partir de octubre.

Un día después de su liberación, el 6 de mayo de 1945, los pocos supervivientes españoles del campo de concentración de Mauthausen (Austria) comenzaron a clasificar su terrible experiencia. Es importante clasificar. Lo demuestra el volumen Libro memorial. Españoles deportados a los campos nazis (1940-1945), obra de los historiadores Benito Bermejo y Sandra Checa editada por el Ministerio de Cultura en un tiempo incómodo para los promotores de las grandes amnesias. Clasificar aquel 6 de mayo de 1945 significaba registrar los nombres de los 7.200 compañeros deportados a Mauthausen, de los cuales murieron 5.000. La mayoría pereció allí, pero no fue el único campo de exterminio donde cerca de 9.000 españoles experimentaron en carne propia el horror del nazismo.

Dachau, Buchenwald, Neuengamme y Sachsenhausen son nombres asociados a lo peor de la condición humana. Otro nombre es Gusen, un ramal de Mauthausen. No figura como Auschwitz o Treblinka entre los más tristemente conocidos, aquellos que la memoria asocia con prisioneros famélicos, torturados, privados de lo más básico de la dignidad humana. Gusen estaba situado a sólo cinco kilómetros de Mauthausen, y generalmente era el destino final de los prisioneros. Era la muerte. Allí murieron casi todos los deportados españoles tras la Guerra Civil y la conquista de Francia por parte del ejército nazi. De alguna manera, su suerte fue peor que la de los judíos. Unos pudieron exigir cuentas a la historia. Otros, no. Durante los 40 años de dictadura franquista, los nombres de los deportados pertenecían al escalón más bajo del género humano: los no existentes.

El final del nazismo no sirvió para rescatar la memoria de las 9.000 víctimas españolas en el cautiverio. En España figuraban como rojos, separatistas o anarquistas. Perdedores, siempre perdedores, incluso para sus familias. No se atrevían a hablar de ellos, o se les daba por desaparecidos, muchos con una vida imaginada por sus parientes: casados imaginarios en otro país, con hijos imaginarios, trabajos imaginarios. La verdad era otra. Casi todos habían muerto en los campos alemanes. A esta memoria tanto tiempo ocultada, deliberadamente ocultada por el franquismo y vergonzosamente regateada en la democracia, corresponde el Libro memorial, que recoge la exhaustiva investigación realizada por los profesores Benito Bermejo (UNED) y Sandra Checa (Universidad de Málaga). El libro, de casi 600 páginas, es el impresionante documento de los miles de españoles que atravesaron un infierno en su juventud. Muchos perecieron, más de 5.000 de los cerca de 9.000 prisioneros cuya ficha ha quedado registrada. Los pocos que se salvaron tampoco tuvieron demasiada suerte. La mayoría siguió en el exilio. Y los que pudieron regresar a España mantuvieron su condición de derrotados.

El libro resulta estremecedor por su frialdad. Así son los 8.700 registros: un nombre, un lugar de nacimiento, el número de prisionero, la fecha de la deportación, el campo de cautiverio, el número de la primera matrícula de ingreso, los traslados con sus correspondientes matrículas y las tres iniciales de su destino, F (Fallecido) L (Liberado) y E (Evadido). No hay adjetivos, ni historias personales, ningún relato. No hay lugar para contar el miedo, el hambre, las enfermedades, la desesperación y la muerte. No hay nada. Sólo esas acotaciones que sirven para dar señal de la vida de las personas. Y, sin embargo, por eso mismo, las frías letras, los números y las iniciales resultan más terribles que cualquier narración del horror. Cada nombre anotado es la invitación a una historia en sí mismo, a una tragedia que los dos historiadores no están dispuestos a olvidar.

"El trabajo se ha prolongado durante años y tenemos que reconocerlo: era una obra de cajón. Lo reclamaba la gente. Cuando tuvieron conocimiento de nuestra investigación, los familiares se dirigieron a nosotros para preguntarnos o darnos datos de sus familiares, muchos de ellos desaparecidos tras la Guerra Civil", comentaron los dos autores del libro a este periódico. El libro, publicado en julio, con una tirada de 3.000 ejemplares, no ha merecido grandes titulares, ni el lanzamiento publicitario de los aspirantes a best sellers". Es difícil convertir el archivo de Mauthausen y el resto de los campos de la muerte en un superventas. Quizá las historias, sí. Las cifras y los nombres, no. Pero su importancia es capital en un tiempo donde, desde algunos sectores, se pretende impedir el rescate de la memoria de los derrotados. Como en el franquismo. Los dos profesores trabajan en universidades diferentes. Checa, en Málaga; Bermejo, en la UNED. Trabajan juntos en la distancia. No tienen más remedio. Son los dos únicos especialistas españoles en los calvarios de los campos de exterminio nazis. "Estábamos obligados a encontrarnos. No hay más", dicen.

El grueso de la investigación procede de los archivos abiertos en Alemania, Austria y los países donde se ubicaban los campos de concentración. Pero el factor humano ha sido decisivo en la minuciosa obra de anotación. "Sin la colaboración de las familias, habría resultado imposible. Era su búsqueda de respuestas lo que nos ha ayudado a proseguir en la investigación. Para ellos se trataba de algo tan elemental como dignificar la memoria de un familiar, de un rojo, de alguien que no había existido a los ojos de los demás", comentan.

La dramática peripecia de los prisioneros españoles comienza con la derrota en la Guerra Civil. "Pierden todos, porque se pueden observar todo tipo de adscripciones políticas. Casi todos fueron deportados desde Francia, tras la llegada del ejército alemán hasta la frontera con España. En el primer año la práctica totalidad de los prisioneros corresponde a españoles que figuraban como tropas auxiliares del ejército francés. Mauthausen fue el destino casi general. De los cerca de 9.000 deportados españoles de los que tenemos datos, 7.200 fueron internados allí. De estos, fallecieron 5.000".

En Mauthausen, "murieron el 80% de los prisioneros ingresados en el año 1940", cifra que explica las condiciones en las que vivían. Eran puros campos de exterminio donde el hombre valía hasta donde llegaban sus fuerzas para trabajar, "luego morían o eran gaseados". En los listados del libro prolifera tanto la F de fallecido que cuesta creer que alguno pudiera sobrevivir. Pero lo hicieron. Algunos alcanzaron la fama, como Jorge Semprún, escritor, guionista y ex ministro socialista. Fue internado en Buchenwald y pudo dar testimonio público de la tragedia. Otros sólo pudieron hablarlo con los amigos. "Me salvé porque era pequeño y flaco. No tenía mucho peso que perder. En cambio, los hombres grandes se derrumbaban en pocas semanas". solía comentar Juan Arregui a sus amigos en Barakaldo. Otros nunca volvieron a España. Permanecieron en Francia, inexistentes para su país. Apenas sobreviven 80: "Jugamos contra el tiempo. Por eso era necesario publicar este libro cuanto antes, porque ya no sólo se trata de los escasos supervivientes que pueden relatar su terrible experiencia, sino de los hijos de los prisioneros, muchos de los cuales ya son casi ancianos". señalan Bermejo y Checa, que han encontrado toda su documentación fuera de España, "muchas veces a través de recopilaciones de las que quedaron tras la guerra, puesto que mucha documentación quedó destruida". La destrucción de documentos significa que todavía "hay casos no registrados".

La publicación del libro servirá como enganche para cerrar el capítulo de los casos sin registrar. Se podrá hacer a través de la página web que colgará el Ministerio de Cultura en octubre. "Es una obra abierta, que tiene que ser completada. La próxima edición será necesariamente corregida. Será una corrección saludable, hermosa, porque permitirá rescatar del olvido a todos los que sufrieron aquella ignominia.

Dicho a ciegas (Tomás Segovia).


Di si eran éstas las palabras
Míralas bien
Córtalas con cuidado
Y vamos a guardarlas
Sepultadas debajo de la casa
Tesoro rescatado
Devuelto al culto
Palabras guarecidas
Mantenidas en vida
Que de secreto se alimentan
Reverenciadas en su catacumba
Ocultas mientras dure afuera
la locura lasciva del lenguaje
Para sólo sacarlas
Cuando pisemos el silencio soberano
En la omnisciente noche de la afasia
Y antes de que la clave se nos borre
Mirarlas un instante en su esplendor
Carne verbal viviente en el silencio
Inmaculadas concepciones
Rompedoras del círculo vicioso
Otra vez mediadoras
Para que se hagan mutuos mediadores
Dos que dicen tú y yo
Antes de que la noche del amor los borre
Mas todo está fundado si al borrarse se hablan.

Goodbye my lover (James Blunt).

19 septiembre 2006

Fragmento de “Diarios” (Anais Nin).


Me fui a mi cuarto, envenenada. Soplaba incesante el mistral, seco y cálido. Así llevaba días, desde que llegué. Destrozaba mis nervios. No pensé en nada. Me sentía dividida, esa división me mataba, la lucha por sentir la alegría, una alegría inalcanzable. La irrealidad opresiva. De nuevo la vida retrocediendo, eludiéndome. Tenía al hombre que amaba en mis pensamientos; lo tenía en mis brazos, en mi cuerpo. El hombre que busqué por todo el mundo, que marcó mi niñez y me perseguía. Había amado fragmentos de él en otros hombres: la brillantez de John, la compasión de Allendy, las abstracciones de Artaud, la fuerza creativa y el dinamismo de Henry. ¡Y el todo estaba allí, tan bello de cara y cuerpo, tan ardiente, con una mayor fuerza, todo unificado, sintetizado, más brillante, más abstracto, con mayor fuerza y sensualidad!. Este amor de hombre, por las semejanzas entre nosotros, por la relación de sangre, atrofiaba mi alegría. Y de este modo, la vida hacía conmigo su viejo truco de disolución, de pérdida de lo palpable, de lo normal. Soplaba el viento mistral y se destruían las formas y los sabores. El esperma era un veneno, un amor que era veneno.

18 septiembre 2006

Conciencia global.


Esta entrada es un poco anómala en el estilo del Jardín, pero su contenido me ha llamado tanto la atención que la he traído hasta aquí. La información ha sido extraída literalmente de Tendencias 21.

Indicios de una posible relación entre el mundo físico y la conciencia.
Las reacciones aleatorias se alteran cuando ocurre algo importante para la sociedad.

Un experimento iniciado en 1970 y presente en 65 países desvela una sorprendente relación entre los acontecimientos importantes para la sociedad humana y las reacciones físicas aleatorias. No sólo se desvían de sus valores habituales cuando ocurre algo significativo en la sociedad, sino que la alteración puede producirse incluso antes de que el acontecimiento relevante tenga lugar. Ocurrió horas antes del 11 de septiembre y en vísperas del tsunami asiático. La investigación, aunque ya tiene 35 años, está todavía en sus primeros pasos y no puede considerarse concluyente, si bien sugiere que una relación todavía desconocida para la ciencia existe entre el mundo físico y el mundo de la conciencia. Por Eduardo Martínez.


Una red mundial de generadores de números aleatorios muestra anomalías de funcionamiento cuando se producen acontecimientos que afectan a millones de personas, según un experimento iniciado en 1998 y que hoy tiene presencia en países de todos los continentes.

La red se llama The Global Consciousness Project (GCP) y representa el primer esfuerzo internacional para explorar si la atención social que comparten millones de personas cuando ocurren determinados acontecimientos relevantes, puede ser medida y validada científicamente.

La red GCP lleva operando desde hace 35 años y tiene presencia en 65 países, desde Alaska a las islas Fidji. Funciona en todos los continentes del globo y en todas las franjas horarias. En ella trabajan 75 investigadores, analistas e ingenieros.

Aunque está alojada oficialmente en la Universidad de Princeton y muchos de los investigadores participantes forman parte del estrato académico, la red GCP no está financiada por subvenciones universitarias, sino por una serie de patrocinadores. Entre ellos destacan The Princeton Engineering Anomalies Research y The Linux Documentation Project.

The Princeton Engineering Anomalies Research (PEAR) fue creado en 1979 por el decano de la Escuela de Ingeniería y Ciencia Aplicada de la Universidad de Princeton, Robert G. Jahn, con la finalidad de estudiar científicamente la interacción entre la conciencia humana y los instrumentos mecánicos y físicos. Entre los artículos explicativos de esta experiencia destaca el publicado por la revista Foundations of Physics Letters. El texto íntegro ha sido difundido por GCP.

Conciencia y realidad.

Robert G. Jahn ha dedicado un equipo de ingenieros, físicos, sicólogos y humanistas a desarrollar una serie de experimentos y elaborar modelos teóricos que contribuyan a explicar el papel que juega la conciencia en el establecimiento de la realidad física.

La búsqueda de una posible relación entre la conciencia y la realidad material es una vieja tarea de la física teórica que fue perfectamente explicada en 1984 por John Wheeler y Wojcieck Zurek, cuando escribieron en su obra Quantum Theory and Measurement que son necesarios los observadores para dar existencia al mundo. Al buscar la posible relación entre la conciencia humana y determinados acontecimientos, el GCP forma parte de esa línea de investigaciones.

GCP funciona mediante una red de generadores numéricos aleatorios (GNA, REN en inglés). Una vez por segundo, cada GNA experimenta con 200 bits, es decir, con 200 ceros y unos, para determinar cuál de los dos dígitos prevalece. Es como tirar 200 veces una moneda al aire para determinar cuántas veces cae cara y cuántas cruz.

GNA utiliza la tecnología informática para generar dos números –el 1 y el 0- continuamente, en una secuencia totalmente aleatoria, emulando así el ejemplo de la moneda arrojada al aire, con dos posibles resultados: cara o cruz. Las secuencias resultantes se reflejan en gráficos. Las desviaciones en estas emisiones o en sus resultados provocan la aparición de curvas en los gráficos.


Leyes clásicas de cambio y de los Grandes Números.

Estas secuencias se rigen por las leyes clásicas del cambio, así como por la ley de los grandes números. Las leyes clásicas de cambio, como las leyes de Newton sobre la conservación de los momentos lineales, dictan que los generadores emiten igual cantidad de unos y de ceros en cada experimento.

La Ley de los Grandes Números, considerada el primer teorema fundamental de la teoría de la probabilidad, establece a su vez que la frecuencia relativa de los resultados de un cierto experimento aleatorio, tienden a estabilizarse en cierto número, que es precisamente la probabilidad, cuando el experimento se realiza muchas veces.

Según ambas leyes, por tanto, cada segundo del experimento GCP se emite la misma cantidad de unos y ceros en 65 países diferentes del mundo, al mismo tiempo que las probabilidades de que predominen unos o ceros tiende a estabilizarse en el tiempo en todos los experimentos, representando así la probabilidad.

Un programa presente en cada ordenador de la red registra las secuencias aleatorias resultantes de cada generación de unos y ceros. Memoriza esas resultantes y envía los datos, cada cinco minutos, al servidor central de Princeton, donde son comparados informáticamente con los datos obtenidos por el mismo procedimiento por el resto de la red.

Impacto social y aleatoriedad.

Lo que ha sorprendido a los científicos es que cada vez que ocurre algo que tiene un gran impacto social, las secuencias de estos generadores numéricos aleatorios se alejan de los valores habituales, mostrando desviaciones extraordinarias. Han constatado que un fenómeno social impactante influye en el comportamiento del generador, tal como sugiere la metáfora del gato de Schrödinger.

Por ejemplo, si después de varios años de arrojar monedas al aire se establece que en un 35% cae cara y un 65% cae cruz, esos valores cambian radicalmente cuando ocurre algo importante que capta la atención de mucha gente en el mundo, desviándose de los valores ordinarios.

Estos cambios en los comportamientos aleatorios se han detectado en una serie de episodios, como el bombardeo de una embajada, el ataque terrorista del 11 de septiembre, una catástrofe aérea o una toma de rehenes. Incluso en el reciente tsunami asiático.

Los generadores funcionan constantemente, generando millones de números y gráficos segundo a segundo, día a día, extraidos del ruido cuántico. La mayoría del tiempo, el gráfico que refleja los resultados de este juego aleatorio se mantiene más o menos en una línea plana, que refleja la probabilidad.


Cambio sorprendente.

Sin embargo, el 6 de septiembre de 1997, cambió: el gráfico subió hacia arriba, registrando un cambio repentino. Los científicos lo achacaron a la atención centrada de millones de personas en el entierro de Diana de Gales en la abadía de Westminster.

En otros momentos del experimento, importantes acontecimientos sucedidos en el mundo hicieron variar las fluctuaciones aleatorias derivadas de las máquinas GNA: el bombardeo de la OTAN sobre Yugoslavia, la tragedia submarina de Kursk, las vísperas de año nuevo…

Predicciones de catástrofes.

Sin embargo, lo más sorprendente estaba aún por llegar. El 11 de septiembre de 2001, cuatro horas antes de que las torres gemelas sufrieran el ataque terrorista de dos aviones suicidas, los gráficos comenzaron a trastocarse, como si la conciencia humana previera que algo terrible, impactante e importante para la comunidad global fuera a suceder.

Las desviaciones registradas el 11S en las pulsiones aleatorias no pueden atribuirse a alteraciones electromagnéticas o excesivo uso de los móviles, tal como explican los protagonistas de esta experiencia en el Journal of Scientific Exploration.

Para los científicos, aquellas cuatro horas fueron extrañas: no sabían lo que estaba pasando para que los números variaran, y se quedaron atónitos cuando descubrieron que quizá lo que había afectado a los gráficos era un hecho que, para cuando éstos habían comenzado a cambiar, aún no había ocurrido.

En aquel momento, las transformaciones en el orden numérico parecieron un fruto del mero azar. Sin embargo, en diciembre de 2004, las máquinas parecieron volverse locas de nuevo. Veinticuatro horas antes de que sucediera el inmenso terremoto del Océano Índico que tanto afectara al Asia suroriental, devastando las costa y matando a 250.000 personas, los gráficos se trastocaron de nuevo.

Algunos científicos insisten en que todo puede ser casualidad, a pesar de que el equipo de Princeton señala que es muy difícil cambiar el orden aleatorio de los números al azar, sin que haya una causa de peso para ello.

Relación desconocida.

El doctor Nelson, miembro del equipo de Princeton, en declaraciones a RedNova, señala sin embargo que la importancia de los resultados registrados en los gráficos radicaría en que, a pesar de que todos funcionemos como individuos, parece ser que hay algo mayor, un elemento común en nuestras conciencias, un elemento global, si bien cuando se habla de conciencia global se trata únicamente de una metáfora.

La investigación, aunque ya tiene 35 años, está todavía en sus primeros pasos y no puede considerarse concluyente, si bien sugiere que una relación todavía desconocida para la ciencia existe entre el mundo físico y el mundo de la conciencia.

"Manos vacías" (Miguel Bosé).

Hace un par de días me preguntaba Eva (a mi particularmente no, lo hacía en general) cual era mi canción favorita. Podría asegurar que es esta, por numerosos motivos que no vienen al caso.

15 septiembre 2006

Fragmento de "El Principito" (Antoine de Saint-Exupery).


Ah, principito, cómo he ido comprendiendo lentamente tu vida melancólica! Durante mucho tiempo tu única distracción fue la suavidad de las puestas de sol. Este nuevo detalle lo supe al cuarto día, cuando me dijiste:
-Me gustan mucho las puestas de sol; vamos a ver una puesta de sol
-Tendremos que esperar
-¿Esperar qué?
-Que el sol se ponga.
Pareciste muy sorprendido primero, y después te reíste de ti mismo. Y me dijiste:
-Siempre me creo que estoy en mi tierra.
En efecto, como todo el mundo sabe, cuando es mediodía en Estados Unidos, en Francia se está poniendo el sol. Sería suficiente poder trasladarse a Francia en un minuto para asistir a la puesta del sol, pero desgraciadamente Francia está demasiado lejos. En cambio, sobre tu pequeño planeta te bastaba arrastrar la silla algunos pasos para presenciar el crepúsculo cada vez que lo deseabas.
-¡Un día vi ponerse el sol cuarenta y tres veces!
Y un poco más tarde añadiste:
-¿Sabes? Cuando uno está verdaderamente triste le gusta ver las puestas de sol.
-El día que la viste cuarenta y tres veces estabas muy triste ¿verdad?
Y principito no respondió.

Si me llamaras (Pedro Salinas).


El poema de hoy me lo ha dejado Anaïs para que yo lo siembre.


¡Si me llamaras, sí;
si me llamaras!
Lo dejaría todo,
todo lo tiraría:
los precios, los catálogos,
el azul del océano en los mapas,
los días y sus noches,
los telegramas viejos
y un amor.
Tú, que no eres mi amor,
¡si me llamaras!
Y aún espero tu voz:
telescopios abajo,
desde la estrella,
por espejos, por túneles,
por los años bisiestos
puede venir. No sé por dónde.
Desde el prodigio, siempre.
Porque si tú me llamas
-¡si me llamaras, sí, si me llamaras!-
será desde un milagro,
incógnito, sin verlo.
Nunca desde los labios que te beso,
nunca
desde la voz que dice: "No te vayas".

14 septiembre 2006

Momento (Porfirio Barba Jacob).


Yo fuerte, yo exaltado, yo anhelante,
opreso en la urna del día,
engreído en mi corazón,
ebrio de mi fantasía,
y la Eternidad adelante...
adelante...
adelante...

13 septiembre 2006

Mujer que pasa (Carlos Murciano).




Llueve silencio, Pasas. Hace hastío.
Hace sueño esta noche. Pasas. Queda
un retazo de ti. Por ti la seda
del alma se desdora. Llueve frío.
¿Vienes o vas? ¿Retorna tu desvío,
peregrino de azul, por mi vereda?
¿O torna tu dulzura, porque pueda
dormir mi corazón? Pasas. Sonrío.

Digo sonrisa y pienso que es incierta
esta luna que enluna mi desvelo.
Lloro quizás. Destrenzo mi tristura.
Hace sed esta noche. Por mi puerta
pasas. Dolor. Bajo lo gris del cielo
cielo y dolor deshojan mi locura.

12 septiembre 2006

Definitiva soledad (José Albi).


¿Oyes el mar?
Eternamente estaremos escuchándolo.
Lo llevaremos dentro como la sangre, como la paz
como te llevo a ti misma.
Todo, todo irá acabando: la tristeza, la vida,
la soledad tan grande en que me has dejado.
Sólo el mar, amor mío, el mar sigue existiendo.
Me asomo: lo contemplo desde esta tarde lenta,
desde esta fría y herrumbrosa baranda
adonde no te asomas.

Amor, no estás conmigo. ¿Ves el silencio en torno?
Baja como las olas,
me roza como el río de tu piel,
se aleja para siempre.
Tú, mar, eterno mar de mi sueño,
sueño ya tú, lejana, irremediable.

El viento te acaricia. Yo soy el viento.
Pero estoy solo.
Y tú, tú estás lejana.
Sólo el mar te recuerda, te vive, te arrebata.
Siento tus labios, que es sentirte entera;
siento tu carne, calladamente mía.
Mis manos en el aire te dan vida,
y la playa, ya inútil sin tu huella,
deshabitada y torpe se aleja como el día.
Sólo la tarde existe;
existe y va muriendo. Unos dedos de espuma
me agitan los cabellos;
unas hojas doradas por el sol van cayendo.
Quizá son tus palabras,
quizá el cerco ya inútil de tus brazos.

Escucha, amor, te voy nombrando
como te nombra el mar. Algún abismo
se quiebra no sé dónde, y este mar que respiro
no es el mío
con capiteles rotos y con mirto.
Es tu terrible mar, tu ecuatoriana selva,
como tú, tormentosa; como tú, quieta, insospechada, dulce,
y otra vez angustiosa y arrebatada. Amor,
me vas muriendo. Este mar que era nuestro
me mira indiferente. Quisiera levantarme
como un viento tremendo
y sacudir las velas, descerrojar los brazos,
morirme a chorros.
Pero sólo el silencio. Yo, acodado en el aire,
contemplo tu recuerdo.
No hay más que arena.
La ciudad, a lo lejos, se desdibuja.
Es un humo borroso como el olvido.
Ahora estiro los brazos y te busco.
Aquí están nuestras rocas. El mar se mira en ellas;
también te busca.
Una estrella de mar va acariciando mi sombra:
mi sombra que, sin la tuya, no es más que un pozo seco.
Esta tarde es como media vida: la media que me falta.
La que tú te has llevado.
No, no has venido.
Eternamente no vendrás. Caerán constelaciones,
se hundirán montes, siglos, tempestades,
y no vendrás. Y yo estaré mirando
lo que nos une todavía: el mar.
Un buque remotísimo buscará el horizonte;
pasará un pescador con sus cañas al hombro.
Sólo tú no vendrás.
No vendrás nunca.

08 septiembre 2006

The four Dreams of Miss X (Shadows).

Amantes II (Jorge Gaitán Durán).

Desnudos afrentamos el cuerpo
como dos ángeles equivocados,
como dos soles rojos en un bosque oscuro,
como dos vampiros al alzarse el día,
labios que buscan la joya del instante entre dos muslos,
boca que busca la boca, estatuas erguidas
que en la piedra inventan el beso
sólo para que un relámpago de sangres juntas
cruce la invencible muerte que nos llama.

De pie como perezosos árboles en el estío,
sentados como dioses ebrios
para que me abrasen en el polvo tus dos astros,
tendidos como guerreros de dos patrias que el alba separa,
en tu cuerpo soy el incendio del ser.

Amantes I (Jorge Gaitán Durán).

Somos como son los que se aman.
Al desnudarnos descubrimos dos monstruosos
desconocidos que se estrechan a tientas,
cicatrices con que el rencoroso deseo
señala a los que sin descanso se aman:
el tedio, la sospecha que invencible nos ata
en su red, como en la falta dos dioses adúlteros.

Enamorados como dos locos,
dos astros sanguinarios, dos dinastías
que hambrientas se disputan un reino,
queremos ser justicia, nos acechamos feroces,
nos engañamos, nos inferimos las viles injurias
con que el cielo afrenta a los que se aman.
Sólo para que mil veces nos incendie
el abrazo que en el mundo son los que se aman
mil veces morimos cada día.

07 septiembre 2006

Fragmento de "Palacio del deseo" (Naguib Mahfuz).


El 30 de agosto falleció Naguib Mahfuz, el único premio Nobel en lengua árabe. Hoy, la entrada es suya.

¿Qué haces? Quieres llenarte los ojos de ella, reconócelo. Quieres tener las dimensiones de su elástico cuerpo..., contemplar su sonrisa y su modo de bajar los párpados..., seguir las yemas de sus dedos teñidas con alheña. ¿Adónde va a parar todo esto? Nada de eso te había pasado nunca con las que la superaban en hermosura, en belleza y en renombre... Esto es doloroso, y más doloroso aún el que tú la quieras... No te mientas a ti mismo; tú la quieres hasta morir.

06 septiembre 2006

Deseo (Federico García Lorca).


El 18 de agosto se cumplió el 70º aniversario del asesinato de Federico García Lorca. Con el retraso imputable al descanso estival, le homenajeamos hoy.


Sólo tu corazón caliente,
y nada más.
Mi paraíso un campo
sin ruiseñor
ni liras,
con un río discreto
y una fuentecilla.
Sin la espuela del viento
sobre la fronda,
ni la estrella que quiere
ser hoja.
Una enorme luz
que fuera
luciérnaga
de otra,
en un campo
de miradas rotas.
Un reposo claro
y allí nuestros besos,
lunares sonoros
del eco,
se abrirían muy lejos.
Y tu corazón caliente,
nada más.

04 septiembre 2006

Gunfias y kríngulas.


Este relato lo escuché en una noche veraniega de insomnio en la Cadena SER, y como me pareció sumamente curioso decidí transplantarlo. Se lo he traído especialmente a Anaïs, que a su vez es la responsable de la nueva apariencia del Jardín. Quien iba a pensar que tras las puertas, estarías tú…

No es común pero, a veces, las gunfias se enamoran. Lo hacen poco a poco, como con miedo, amparándose en un sigilo extraordinario. Si se las observa con detenimiento —no existe placer comparable— se pueden descubrir las pruebas irrefutables del nuevo estado. La forma de caminar se hace más lenta y elegante —reducen la distancia de los pasos en casi un centímetro— y elevan los hombros hacia el cielo deshaciendo la curva minúscula de la espalda. La sonrisa la prolongan el tiempo exacto que un pájaro mediano emplea en abrir y cerrar las alas cuatro veces. Más complicado es distinguir un tono distinto y más dulce aún en su voz, el brillo más intenso en la piel de los hombros o las reglas caóticas que comienzan a regir la elección de los adornos para sus manos.

Cuando una gunfia se enamora mucho mucho inventa acciones tan lindas como mudar el color del cabello y la forma de sujetarlo, negarse a ingerir cualquier clase de alimento y acercarse mucho mucho los auriculares de los teléfonos. Lo niegan todo, por supuesto: es una prueba más del paraíso azul en el que se hallan sumergidas. Por último, cuando ya no pueden ocultarlo y se sienten observadas, hacen locuras tremendas como mirar de frente, perfeccionar hasta el infinito el olor que despiden y comprarse coches deportivos rojos. Algunos pensadores argentinos afirman que la gunfia, llegados a este punto, ha alcanzado su límite y, por lo tanto, deja automáticamente de serlo, y se convierte en kríngula.

01 septiembre 2006

Retorno.


“Dicen los japoneses que los jardines no son para pasearlos, sino para contemplarlos desde el interior de uno mismo, para que la calma penetre en lo más profundo; que son estampas del paraíso para delimitar el paisaje en el tiempo y distinguir las cuatro estaciones”.

Estamos de vuelta.