30 junio 2006

En el desnudo mar, de "Vino Rojo" (Lina Zerón).


Duermo en la ondulación de tu cuerpo.
Besándote despierto y besándote duermo.
Sueño con el mar desnudo de tu piel.
Desnuda duermo para tenerte en mí desnudo.

Te visto con el calor de mis labios
y mi tibia boca te desviste.
Mis ojos brillan como el viento
que sostiene a los pájaros
que hoy por ti se desgajan.

Con frescura de campo mis labios muerdes,
a la orilla de un río sofocas mis calores.
Tu fuego cultiva gardenias en mis muslos
y salvaje te ofrezco mis senos
para en ellos colmes tus delirios.

En tu espada de hierro vivo
y como mariposa de tu hechizo
palpitante
al fuego vuelo.

Calor de mi cuerpo develan tus manos,
siento los dedos de tu estruendosa lengua
mi vientre saturado de rocío.

Y entonces te beso.
Te beso y te digo amor
con el entrecortado respirar de mi pecho.

29 junio 2006

Presencia (Enrique Morón).


Cerca de mí tus ojos,
tu cintura de mimbre,
tu valor de quererme
y tu frágil anhelo
de brisas venideras.

Rotunda estás y eres
para mis labios curvos.

Cerca de mí tus venas
cantando como pájaros.

¡Qué delicada fuerza
me das cuando suspiras!

¡Qué multitud de naves
se alejan por tu frente
cuando en el aire piensas
melancólica y cierta!

¡Oh, tus pechos de novia,
circulares y prietos
como un canto campestre!

Cerca de mí pareces
un horizonte verde,
una esperanza tibia,
un dolor apagado.

Vienes y vas y vienes
para ser siempre nueva
realidad de la tarde
enervada en mis labios.

Vienes y vas y eres
la brisa que despierta
mi estambre. Y mi silencio
cálido. Y mi sonrisa.

27 junio 2006

Erótica (Cristina Peri Rossi).


Tu placer es lento y duro
viene de lejos
retumba en las entrañas
como las sordas
sacudidas de un volcán
dormido hace siglos bajo la tierra
y sonámbulo todavía

Como las lentas evoluciones de una esfera
en perpetuo e imperceptible movimiento
Ruge al despertar
despide espuma
arranca a los animales de sus cuevas
arrastra un lodo antiguo
y sacude las raíces

Tu placer
lentamente asciende
envuelto en el vaho del magma primigenio
y hay plumas de pájaros rotos en tu pelo
y muge la garganta de un terrón
extraído del fondo
como una piedra.

Tu placer, animal escaso.

Fragmento de "Ciberiada: Fábulas para una Era Cibernética" (Stanislaw Lem).


Los poetas organizaron inmediatamente varias reuniones de protesta, postulando el cierre y sellado de la máquina, pero, fuera de ellos, nadie se preocupo por los luctuosos incidentes. Bien al contrario, las redacciones de periódicos estaban muy satisfechas, puesto que el Electrobardo, escribiendo bajo miles de seudónimos, siempre tenía listo un poema de dimensión indicada para cada ocasión; su poesía circunstancial tenía tal calidad que los ciudadanos agotaban en unos momentos tirajes enteros: en las calles se veían rostros de expresión embelesada y soñadoras sonrisas, y se oían gentes sollozando calladamente. Todo el mundo conocía los poemas del Electrobardo, el ambiente ciudadano estaba saturado de preciosas rimas, y las naturalezas particularmente sensibles, alcanzadas por una metáfora o una asonancia especialmente lograda, incluso se desmayaban de impresión. El gigante de inspiración estaba preparado para estos trances, produciendo al acto una cantidad correspondiente de sonetos vivificadores.

24 junio 2006

Quiero ser todo en el amor (Claribel Alegría).


Quiero ser todo en el amor
el amante
la amada
el vértigo
la brisa
el agua que refleja
y esa nube blanca
vaporosa
indecisa
que nos cubre un instante.


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23 junio 2006

El beso de El Jardinero a su Princesa (y viceversa).

La entrada de hoy es una miscelánea audio-visual y textual, una excentricidad más de este Jardín ya de por si particular.
El texto corresponde a una canción de Miguel Bosé titulada “Amapola bésame”
Por lo que respecta al video, lo relevante es la imagen, así que se puede (yo creo que se debe) visualizar con el audio apagado, recreándose extasiado…


Bésame
Amapola bésame
Opio y celo acábame
Y no sientas piedad...
Túrbame
Nuez moscada túrbame
Hazme esclavo. Véndeme.
Ajeno a mi voluntad...


22 junio 2006

Jardín (Pablo García Baena).

La sonrisa apagada y el jardín en la sombra.
Un mundo entre los labios que se aprietan en lucha.
Bajo mi boca seca que la tuya aprisiona
siento los dientes fuertes de tu fiel calavera.




Hay un rumor de alas por el jardín. Ya lejos,
canta el cuco y otoño oscurece la tarde.
En el cielo, una luna menos blanca que el seno
adolescente y frágil que cautivo en mis brazos.

Mis manos, que no saben, moldean asombradas
el mármol desmayado de tu cintura esquiva;
donde naufraga el lirio, y las suaves plumas
tiemblan estremecidas a la amante caricia.



Sopla un viento amoroso el agua de la fuente...
Balbuceo palabras y rozo con mis labios
el caracol marino de tu pequeño oído,
húmedo como rosa que la aurora regase.

Cerca ya de la reja donde el jardín acaba
me vuelvo para verte última y silenciosa,
y de nuevo mi boca adivina en la niebla
el panal de tus labios que enamora sin verlo,
mientras tus manos buscan amapolas de mayo
en el prado enlutado de mi corbata negra.



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Fragmento de "La chica del trombón" (Antonio Skármeta).


Cerca de un mes más tarde, ocurre algo inesperado. No sé si una va acumulando energías imperceptibles con la rutina de semanas, hasta que de pronto, una mala constelación de los astros, la malinterpretación de un gesto o una frase, las ansias de precipitar el futuro porque uno no puede creer cuando ya se van a cumplir los catorce años que la vida es nada más que eso: una puja para que el destino muestre un resplandor, alguna señal de dicha, un ventarrón que levante la crujiente hojarasca del otoño en la plaza. Entretanto se acumulan los infortunios, y estas bestias agazapadas en la obscena oscuridad salen a la luz y muestran los dientes ávidos.

20 junio 2006

Entre perro y lobo, de "Los juegos peligrosos" (Olga Orozco).


Me clausuran en mí.
Me dividen en dos.
Me engendran cada día en la paciencia
y en un negro organismo que ruge como el mar.
Me recortan después con las tijeras de la pesadilla
y caigo en este mundo con media sangre vuelta a cada
lado:
una cara labrada desde el fondo por los colmillos de la
furia a solas,
y otra que se disuelve entre la niebla de las grandes
manadas.
No consigo saber quién es el amo aquí.
Cambio bajo mi piel de perro a lobo.
Yo decreto la peste y atravieso con mis flancos en llamas
las planicies del porvenir y del pasado;
yo me tiendo a roer los huesecitos de tantos sueños
muertos entre celestes pastizales.
Mi reino está en mi sombra y va conmigo dondequiera
que vaya,
o se desploma en ruinas con las puertas abiertas a la
invasión del enemigo.
Cada noche desgarro a dentelladas todo lazo ceñido al
corazón,
y cada amanecer me encuentra con mi jaula de obediencia
en el lomo.
Si devoro a mi dios uso su rostro debajo de mi máscara,
y sin embargo sólo bebo en el abrevadero de los
hombres un aterciopelado veneno de piedad que raspa
en las entrañas.
He labrado el torneo en las dos tramas de la tapicería:
he ganado mi cetro de bestia en la intemperie,
y he otorgado también jirones de mansedumbre por trofeo.
Pero ¿quién vence en mí?
¿Quién defiende de mi bastión solitario en el desierto, la
sábana del sueño?
¿Y quién roe mis labios, despacito y a oscuras, desde
mis propios dientes?

Entre los tibios muslos te palpita... (Tomás Segovia).



(Aunque lo parezca, no nos encontramos ante un monográfico de Tomás Segovia).


Por cierto, hoy hablo de mi Princesa, y de como la siento muchas veces...



Entre los tibios muslos te palpita
un negro corazón febril y hendido
de remoto y sonámbulo latido
que entre oscuras raíces se suscita;

un corazón velludo que me invita,
más que el otro cordial y estremecido,
a entrar como en mi casa o en mi nido
hasta tocar el grito que te habita.

Cuando yaces desnuda toda, cuando
te abres de piernas ávida y temblando
y hasta tu fondo frente a mí te hiendes,

un corazón puedes abrir, y si entro
con la lengua en la entrada que me tiendes,
puedo besar tu corazón por dentro.

16 junio 2006

Dime mujer (Tomás Segovia).


Dime mujer dónde escondes tu misterio
mujer agua pesada volumen transparente
más secreta cuanto más te desnudas
cuál es la fuerza de tu esplendor inerme
tu deslumbrante armadura de belleza
dime no puedo ya con tantas armas
mujer sentada acostada abandonada
enséñame el reposo el sueño y el olvido
enséñame la lentitud del tiempo
mujer tú que convives con tu ominosa carne
como junto a un animal bueno y tranquilo
mujer desnuda frente al hombre armado
quita de mi cabeza este casco de ira
cálmame cúrame tiéndeme sobre la fresca tierra
quítame este ropaje de fiebre que me asfixia
húndeme debilítame envenena mi perezosa sangre
mujer roca de la tribu desbandada
descíñeme estas mallas y cinturones de rigidez y miedo
con que me aterro y te aterro y nos separo
mujer oscura y húmeda pantano edénico
quiero tu ancha olorosa robusta sabiduría
quiero volver a la tierra y sus zumos nutricios
que corren por tu vientre y tus pechos y que riegan tu carne
quiero recuperar el peso y la rotundidad
quiero que me humedezcas me ablandes me afemines
para entender la feminidad la blandura húmeda del mundo
quiero apoyada la frente en tu regazo materno
traicionar al acerado ejército de los hombres
mujer cómplice única terrible hermana
dame la mano volvamos a inventar el mundo los dos solos
quiero no apartar nunca de ti los ojos
mujer estatua hecha de frutas paloma crecida
déjame siempre ver tu misteriosa presencia
tu mirada de ala y de seda y de lago negro
tu cuerpo tenebroso y radiante plasmado de una vez sin titubeos
tu cuerpo infinitamente más tuyo que para mí el mío
y que entregas de una vez sin titubeos sin guardar nada
tu cuerpo pleno y uno todo iluminado de generosidad
mujer mendiga pródiga puerto del loco Ulises
no me dejes olvidar nunca tu voz de ave memoriosa
tu palabra imantada que en tu interior pronuncias siempre desnuda
tu palabra certera de fulgurante ignorancia
la salvaje pureza de tu amor insensato
desvariado sin freno brutalizado enviciado
el gemido limpísimo de la ternura
la pensativa mirada de la prostitución
la clara verdad cruda
del amor que sorbe y devora y se alimenta
el invisible zarpazo de la adivinación
la aceptación la comprensión la sabiduría sin caminos
la esponjosa maternidad terreno de raíces
mujer casa del doloroso vagabundo
dame a morder la fruta de la vida
la firme fruta de luz de tu cuerpo habitado
déjame recostar mi frente aciaga
en tu grave regazo de paraíso boscoso
desnúdame apacíguame cúrame de esta culpa ácida
de no ser siempre armado sino sólo yo mismo.

Desnuda aún, te habías levantado (Tomás Segovia).


Desnuda aún, te habías levantado
del lecho, y por los muslos te escurría,
viscoso y denso, tibio todavía,
mi semen de tu entrada derramado.

Encendida y dichosa, habías quedado
de pie en la media luz, y en tu sombría
silueta, bajo el sexo relucía
un brillo astral de mercurio exudado.

Miraba el tiempo absorto, en el espejo
de aquel instante, una figura suya
definitiva y simple como un nombre:

mi semen en tus muslos, su reflejo
de lava mía en luz de luna tuya
alba geológica en mujer y hombre.

15 junio 2006

Escrito en un libro abandonado en un viaje (Fernando Pessoa).

Tengo el cansancio anticipado de lo que no voy a encontrar. Si en determinado momento me hubiera vuelto para la izquierda en lugar de para la derecha. Si en cierto instante hubiera dicho sí en lugar de no, o no en lugar de sí. Si en determinada conversación hubiese tenido frases que sólo ahora en el entresueño elaboro. Si todo esto hubiera sido así hoy sería otro y quizá el Universo entero sería insensiblemente llevado a ser otro también. Pero sólo ahora lo que nunca fui ni seré me duele. Voy a pasar la noche a Cintra porque no puedo pasarla en Lisboa pero cuando llegue a Cintra me va dar pena de no haberme quedado en Lisboa. Siempre esta inquietud sin resolución, sin nexo, sin consecuencia. Siempre, siempre, siempre. Esta angustia excesiva del espíritu por nada. En la carretera de Cintra, o en la carretera del sueño, o en la carretera de la vida. A la izquierda hay una casucha al borde de la carretera. A la derecha, el campo abierto con la luna a lo lejos. El auto que parecía hace poco proporcionarme libertad es ahora algo en lo que estoy encerrado. A la izquierda, hacia atrás, la casucha modesta. La vida allí debe ser feliz sólo porque no es la mía. Si alguien me ha visto desde la ventana de la casucha soñará: ese que va en el auto es feliz.

14 junio 2006

Me he despertado de pronto, de “Kampa” (Clara Janés).


Me he despertado de pronto,
tú me estabas gritando enfurecido
destrozabas la noche,
rompías en pedazos la materia.


He comprendido entonces
tu obsesión
por las manos manchadas de sangre
También yo mataría,
incluso a ti:
me haces soñar sin tregua,
no me dejas dormir.




13 junio 2006

Fragmento de "Algo negro" (Jacques Roubaud).


Nada me influye en la negrura, la noche se lleva la luz, los objetos son reales como huellas, no se ven, pero se intuyen. Y el silencio es lo que queda cuando todo se sabe y nada se espera.

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No puedo escribir de ti más verídicamente que tú misma. No es que sea incapaz por naturaleza, sino que la verdad de ti, la has escrito. Y porque tú escribías para ser leída sólo después de muerta, porque la he leído, contigo muerta, y hecho mía, esa verdad es la más fuerte de todas. No podré ir más allá. Lo que guardo de ti, y que sólo a mí incumbe, no es del orden de la verdad sino de la física: Tacto de las rodillas a la frente, sabor de cerveza en la lengua, perfume en los brazos, debajo, vista y voz, de lejos, me abrasan: circuitos que no se apagarán. aún no. Eso es sólo mío, y con razón. Sólo escribiré de ti desde mi propia altura. O bien me acuesto y hago sombra.

09 junio 2006

Fragmento de "Destrucción de la mañana" (José María Fonollosa).





Las fotos que acompañan al texto de hoy son de mi particular Cenicienta (Obsérvese en la segunda el sutil detalle del tatuaje para poder identificarla).

Y de pronto una voz, mirada, un gesto tropieza con mi idea de mí mismo y veo aparecer en el espejo a un ser inesperado, insospechado, que me mira con ojos que son míos. Ese desconocido que soy yo.
Ese al que los demás se dirigían al dirigirse a mí, sin yo saberlo.
Ese irreconocible ser inmóvil que inspecciona mis rasgos hoscamente.
En vano apremio al otro, el verdadero, a aquel que unos segundos antes yo era.

Sólo está frente a mí, con ceño adusto, ese desconocido inesperado que me mira con ojos que son míos.

"Abierta" (Carmen Boullosa).

De modo general, en el Jardín se ofrecen retazos de poemas y libros pero hoy se hace una excepción, dada la calidez del verso...
Por cierto, es para mi particular Cenicienta, la que si no estoy antes de las doce en punto desaparece...


I- Filo de luz...

Filo de la luz
fruta abierta que a la noche
vuelves fuego
y que a la llama cambias en fresco sentido:
llego a buscar tu aliento:
más sedienta:
pozo de amor que me asombras,
cántaro de día.

* * * * *

II- Metal intacto...

Metal intacto en la noche sin sombras de la piedra,
tinta oscura vaciada en tierra,
sereno barro virgen...
Cosa tras cosa fuera del yerrro,
todo elemento intacto,
antes del sí, del no, de toda forma,
como un molde vacío
o como un río de plata del que nadie puede abrevar
y que no tiene donde escanciarse.

* * * * *

III- En ti el aire se hace noble...

En ti el aire se hace noble,
costa de arena fina la piel,
la carne el mar extenso
y el amor más dulce, la más armónica marea.

* * * * *

IV- Agua profunda...

Agua profunda,
corriente que, sin ver jamás el monte,
sin conocer la selva,
diriges a tierra el mar,
el ciego.
agua en que mil formas me encuentras
siempre más libre que la luz del sol.

* * * * *

V- Lago de dos superficies...

Lago de dos superficies,
mar suspenso:
todo en la palma de tu mano,
como grano de luz,
con una placidez incomprensible:
no hay tiempo, no hay premura alguna,
eres cuanto espacio es posible:
no hay distancia.

* * * * *

VI- Noches de velos ariscos, tus ojos...

Noches de velos ariscos, tus ojos:
mi carne, toda un lento eyacularse,
frente a ellos se muere,
se cierra más allá del tacto,
se niega toda puerta,
y como un misterio te encuentra,
dentro de sí,
oración milagrosa,
vedada alteración sin nombre
que me obliga a entregarme.

* * * * *

VII- Tu cuerpo pulsado por sí mismo...

Tu cuerpo pulsado por sí mismo
es en mis oídos viento claro y fresco,
sonido limpio del cobre y del aliento:
eres tus labios rezumantes de lima,
eres tus ojos recubiertos de bruma,
eres tu mano fina ciñéndose sierva:
porque en ti anida el mar, eres su guía,
y de ti la más torpe raíz bebe su espina:
porque tú eres el viento
y eres también la roca virgen
que muchos metros ocultan.

* * * * *

VIII- Luz de luz te dice tu tronco extenso...

Luz de luz te dice tu tronco extenso
y tu perfume, tu olor a cándida hierba, a lilas,
a tu boca fresca,
te llama esquivamente por tu nombre.

* * * * *

IX- Claro pétalo que a la flor te asomas...


Claro pétalo que a la flor te asomas,
costa que hacia la densa selva miras,
filo de acero que sobre el acero pesas,
fiel raíz que a
l tallo imitas, a la flor,
a los aromas,
sobre ti te vuelves.
Eso, pero también el pétalo terso, gozo de color
y de perfumes,
la costa abierta como ninguna boca,
el acero afilado y tenso,
la raíz sólida, llena de poder y de lumbre,
dadivosa:
así eres tú, amor,
así tú y yo, dos entregas amantes y amorosas.

* * * * *

X- Un guaje es tu boca fresca...

Un guaje es tu boca fresca,
odre de almíbar,
trozo de amor fresco que a tu contagio
vuelve carne y amor
a la muerte y al engaño.


* * * * *

XI- No eres la pluma...

No eres la pluma
que al aire se inclina,
ni el cuello tibio del ganso,
ni la piel del tímido durazno:
eres el injerto de toda esa ternura
en la fuerza del monte,
en el salto de un felino acorralado.

* * * * *

XII- Abrazo de la tierra...

Abrazo de la tierra,
certeza de lo que el monte dice,
secreto hecho voz,
es el silencio tu aliento cuneiforme,
caligrafía de los dioses son tu olor
y tu cuerpo de amor sedientos.


* * * * *

XIII- Durazno...

Durazno
miel de la uva,
fibra del pérsimon:
me ofreces un glosario de carnes
en cada beso.

* * * * *

XIV- Horquilla del viento...

Horquilla del viento:
metálica te acercas al cedro,
como rayo de luz,
al tiempo que dejas dócil en la flor
el beso de tu pasión fecunda.

* * * * *

XV- Cimarrona fruta del campo y del día...

Cimarrona fruta del campo y del día,
tu deseo es el aspa indomable
que un día cualquiera talló en ese sitio
lo que llevo yo por cuerpo.

08 junio 2006

Ítaca (Konstantinos Kavafis).


Este viaje me lo ha dejado una persona a la que el mar le da el nombre, pero que es habitada por el fuego...

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
o al colérico Poseidón,
Seres tales jamás hallarás en tu camino
si tu pensar es elevado, si selecta es la emoción
que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante tí.
Pide que el camino sea largo,
Que sean muchas las mañanas de verano
en que llegues ¡con qué placer y alegría!
a puertos antes nunca vistos.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías:
nácar, coral, ámbar y ébano,
y toda suerte de perfumes voluptuosos,
cuantos más abundantes perfumes puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
y aprende, aprende de sus sabios.
ten siempre a Ítaca en tu mente,
llegar allí es tu destino,
pero no tengas prisa en tu viaje,
mejor que dure años, muchos años,
y atracar, viejo ya en la isla
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin esperar que Ítaca te enriquezca,
Ítaca te brindó tan hermoso viaje,
sin ella no habrías emprendido el camino,
pero no tiene ya nada que darte,
y aunque la halles pobre,
Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
comprenderás ya que significan las Ítacas.

Ábrete sexo, de "Verbo madre" (Ana Istarú).

Ábrete sexo
como una flor que accede,
descorre las aldabas de tu ermita,
deja escapar
al nadador transido,
desiste, no retengas
sus frágiles cabriolas,
ábrete con arrojo,
como un balcón que emerge
y ostenta sobre el aire sus geranios.

Desenfunda,
oh poza de penumbra, tu misterio.
No detengas su viaje al navegante.
No importa que su adiós
te hiera como cierzo,
como rayo de hielo que en la pelvis
aloja sus astillas.

Ábrete sexo,
hazte cascada,
olvida tu tristeza.
Deja partir al niño
que vive en tu entresueño.

Abre gallardamente
tus cálidas compuertas
a este copo de mieles,
a este animal que tiembla
como un jirón de viento,
a este fruto rugoso
que va a hundirse en la luz con arrebato,
a buscar como un ciervo con los ojos cerrados
los pezones del aire, los dos senos del día.

07 junio 2006

"Deseo" (Federico García Lorca).

Con un poco de retraso, en el aniversario de su asesinato.

Sólo tu corazón caliente,
y nada más.
Mi paraíso un campo
sin ruiseñor
ni liras,
con un río discreto
y una fuentecilla.
Sin la espuela del viento
sobre la fronda,
ni la estrella que quiere
ser hoja.
Una enorme luz
que fuera
luciérnaga
de otra,
en un campo
de miradas rotas.
Un reposo claro
y allí nuestros besos,
lunares sonoros
del eco,
se abrirían muy lejos.
Y tu corazón caliente,
nada más.

05 junio 2006

Página 45 de "Pasiones romanas" (Mari Pau Janer).


Esto lo han dejado anónimamente en la entrada del Jardín, pero yo se quien ha sido. Ella a veces recurre a estos ardides para decirme cosas que
siente pero que omite, aunque luego lo niegue todo y se enroque en que sólo somos amigos...

Ella querría decirle que le ha echado de menos, que deseaba que estuviera en casa, que se ha sentido sola. Pero no se lo dice. Nunca le describe las sensaciones que él le transmite. Calla, como si le diera vergüenza confesar que le ama, manifestar una dependencia que no sabría explicar. “Lo sabe”, se dice. Sobran las palabras. Le mira con ternura, mientras él la contempla en silencio, esperando esas palabras que calla. "Las frases que no se pronuncian siempre quedan escritas en algún lugar" -piensa-. Aunque sea en la memoria de aquel que no se atrevió a pronunciarlas...


02 junio 2006

Tercer y último fragmento de "Tractatus logico-philosophicus" (Ludwig Wittgenstein).


El sentido del mundo debe quedar fuera del mundo. En el mundo todo es como es y sucede como sucede: en él no hay ningún valor, y si lo hubiera no tendría ningún valor. Si hay un valor que tenga valor, debe quedar fuera de todo lo que ocurre y de todo ser-así. Pues todo lo que ocurre y todo ser-así son casuales. Lo que lo hace no casual no puede quedar en el mundo, pues de otro modo sería, a su vez, casual. Debe quedar fuera del mundo.

Segundo fragmento de "Tractatus logico-philosophicus" (Ludwig Wittgenstein).

La muerte no es ningún acontecimiento de la vida. La muerte no se vive. Si por eternidad se entiende no una duración temporal infinita, sino la intemporalidad, entonces vive eternamente quien vive en el presente. Nuestra vida es tan infinita como ilimitado nuestro campo visual. La inmortalidad temporal del alma humana, esto es, su eterno sobrevivir aun después de la muerte, no sólo no está garantizada de ningún modo, sino que tal suposición no nos proporciona, en principio, lo que merced a ella se ha deseado siempre conseguir. ¿Se resuelve quizás un enigma por el hecho de que yo sobreviva eternamente? Y esta vida eterna ¿no es tan enigmática como la presente? La solución del enigma de la vida en el espacio y en el tiempo está fuera del espacio y del tiempo.

01 junio 2006

Fragmento de "Tractatus logico-philosophicus" (Ludwig Wittgenstein).

El hombre posee la capacidad de construir lenguajes en los cuales todo sentido puede ser expresado sin tener una idea de cómo y qué significa cada palabra. Lo mismo que uno habla sin saber cómo se han producido los sonidos singulares. El lenguaje corriente es una parte del organismo humano, y no menos complicada que él. Es humanamente imposible captar inmediatamente la lógica del lenguaje. El lenguaje disfraza el pensamiento. Y de tal modo, que por la forma externa del vestido no es posible concluir acerca de la forma del pensamiento disfrazado; porque la forma externa del vestido está construida con un fin completamente distinto que el de permitir reconocer la forma del cuerpo. Las convenciones tácitas para comprender el lenguaje corriente son enormemente complicadas.