30 noviembre 2005

Espejo Negro (Juan Luís Panero).


Dos cuerpos que se acercan y crecen y penetran en la noche de su piel y su sexo, dos oscuridades enlazadas que inventan en la sombra su origen y sus dioses, que dan nombre, rostro a la soledad, desafían a la muerte porque se saben muertos, derrotan a la vida porque son su presencia. Frente a la vida sí, frente a la muerte, dos cuerpos imponen realidad a los gestos, brazos, muslos, húmeda tierra, viento de llamas, estanque de cenizas. Frente a la vida sí, frente a la muerte, dos cuerpos han conjurado tercamente al tiempo, construyen la eternidad que se les niega, sueñan para siempre el sueño que les sueña. Su noche se repite en un espejo negro.

29 noviembre 2005

Punto G (Carmen Matute).


Un desangrarse lento remontable hasta la más pérfida belleza hasta, el misterio de la carne inerme.
Un ciego encadenarse a la vida en medio de secretas humedades, fingiéndose criatura marina o tal vez demonio cómplice de un ángel goloso y triste.
Un desangrarse, un encadenarse, un agonizar feroz entre la luz imprecisa y virgen de un eclipse. Cerrados los labios y los ojos pero abierta, extraviada, florecida.

26 noviembre 2005

Placer.



Guardo tus ojos que gozan y me buscan en la penumbra.
Guardo tus susurros bañados de sudor salado que en el mismo crepúsculo me nombran.

23 noviembre 2005

Tansfiguración.


Amo a las máscaras por irreales. Amo a las máscaras porque nunca cambian. Amo a las máscaras por conquistadoras, por vencedoras, porque siempre superan al rostro que ocultan, y le imponen con crueldad su destino de fiesta oculta. Amo a las máscaras y las compadezco porque nunca tendrán ojos, ni manos, ni cuerpo. Su existencia consiste en ser miradas y usadas. Su vida es vida de carnaval o vida de noche, es vida de cacería, de guerra o de muerte, su vida existe más allá de nuestros sentidos, en el universo de los otros que hubiésemos queridos ser…

Entre las penumbras de la habitación, sus ojos castaños miraban a su idéntica en el espejo, y le daban la certeza de que aquella a quien miraba era una distinta a ella, a la vez que entraba poco a poco a ese otro mundo a través del espejo, en una libidinosa parodia de Alicia en el País de las Maravillas. La roja máscara tapaba sus facciones y sólo sus ojos permanecían como un rescoldo de un pasado no vivido. Pero aunque sólo su rostro estaba oculto y disperso, ella descubría una etérea criatura surgiendo de su piel. Miles de veces más se había visto desnuda ante un espejo, pero hoy, al descubrirse como otra, también empezó a descubrir lo otro de su cuerpo, lo esencial…

19 noviembre 2005

El Amor es Dificil y Extraño en estos Tiempos.


No sé si realmente la frase de encabezamiento es cierta. Quiero decir, es de suponer que cualquier tiempo ha sido difícil para el amor, no ya solo para el mío, sino para el de todos. La historia, ya sabéis, ayuda a entender esta afirmación.

Ahora bien, de lo que casi estoy seguro es que nos encontramos en una época en la que el amor se ha convertido en algo extraño.
Así, ¿cuántos tipos de amor conocemos? Existen multitud de ellos: el amor fraterno, el platónico, el carnal, el familiar… y el último descubrimiento, el cibernético (me ha faltado tu tacto, tu olor, me has faltado tanto tu, pero te he sentido tan cerca…).
Existen amores incluso a personas que vendrán y a personas que han dejado de existir. El amor en todas sus versiones es real. Basta ya de afirmaciones obvias.

A mi el que siempre más me ha gustado ha sido el amor despechado, probablemente porque ha sido el que más me ha tocado experimentar. He aprendido a encontrar la belleza en el placer del abandono, en la despedida… no me he acostumbrado a perder, pero la pérdida forma parte tanto de mi biografía sentimental que podría afirmarse que se ha convertido en una constante. Las constantes tienden a repetirse (otra obviedad) las obviedades se hacen costumbres y las costumbres mutan en leyes. Mi ley es darlo todo y no guardar nada para la vuelta, por eso siempre desando el camino solo. Pero os diré algo, al volver solo pienso y me doy cuenta de que lo que he dado es bello, y pese al dolor, siempre acabo sonriendo… y acordándome de ti…

17 noviembre 2005

Eres Fría (José Santos Chocano).


Eres fría. A tus labios no se asoma ni la risa, ni el grito, ni la queja. Estatua fueres en la Atenas vieja, mujer no fueres en la vieja Roma. Como estatua de sal, si a veces toma gesto vibrante el arco de tu ceja, es porque en tu pupila se refleja el rojo incendio de infernal Sodoma. Tú desdeñaste a jóvenes de brío, y en matrimonio trágico y sombrío a un anciano te uniste sin conciencia; y la justicia del amor burlado,como que eres de sal te ha condenado a que te lama el buey de la Impotencia.

Memorias de Mi Piel (Ana María Mayol).


Mi piel tiene memorias de tus manos recorriendo el desnudo de mi entrega. Tiene tu aroma, tu costado, tu aliento, tu sabor, tu triunfo, mis derrotas. Mi piel tiene sonidos de ternuras vibrando cada encuentro en la penumbra. Tiene tus restos y tus rastros, la luz opaca del deseo y el rostro del amor amaneciendo.

16 noviembre 2005

Genital (Augusto Hernández).


Hay hombres, hombres que parecen manchas sin contorno, sacados de sus conchas dicen sí, sí; pero Ella es poderosa y sus extremidades abarcan hasta el lenguaje de las flores.
A medida que fui creciendo desnudé la cama de insectos y plantas.
Hubiese bastado un pestañeo para abandonarlo todo y entregarme al sumiso roce de su cuerpo. La menor alteración del espejo hace que tu imagen me trasporte hasta el sueño del vaso.
La muerte empieza por el sexo, la naturaleza es un continuo drama original. Todos los mortales lo son por el sexo. Nos hemos conformado con el coro de un montón de carne muerta, siempre enfermos de las cosas. Cada uno de los comensales dispone de un cuchillo bien afilado, ¿por qué no utilizarlo? La belleza descarga todas sus armas en medio del alma. Lo desconocido es un obispo nervioso que no sabe dormir.
He escuchado tantas cosas sobre el infierno, pero ninguna me la tomé en serio, la palabra poética no necesita ser purificada.

Elogio de La Durmiente (Jorge Riechmann).

Yacer despierto a tu lado en el profundo cobijo de tu sueño.
Boca abajo, respiras una canción de la tierra que no recordarás al despertar.
Acompaso mi ser a esa canción.

15 noviembre 2005

Le Petit Mort.


Siempre admiré a ese pequeño ser por saber entenderla, quererla, apreciarla con toda su belleza y magnitud.
Siempre admiré a El Principito por su amor a la muerte.
A través de los años uno adquiere diversos significados y sentimientos para los denominados ejes de su vida; amor y sexo, vida y muerte, en una continua lucha de encuentros y desencuentros a través del hilo conductor del dolor en la fragilidad de nuestro ser, de mi ser.
Sé que soy, sin lugar a dudas, demasiado insignificante ante tal cantidad de belleza en cada uno de ellos, por eso me aturden, me hieren y atraen cada vez que alcanzo una pequeña fracción de su magnitud.
¿Habéis sentido como vuestro ser intenta parecer querer escapar, huir atraído por tales sentimientos?
En esta etapa de mi vida he llegado a creer que para mi el amor ha sucumbido, no soporto el dolor que produce en mi, he traicionado a la vida.
El sexo en cambio me atrae a la muerte, es como dicen los franceses su petit mort la que poco a poco me sumerge en un mar de dulzura, en un mar de nada, en un mar de infinitos que solo así, solo dejando mi cuerpo aquí, puedo alcanzar.
Yo, al igual que El Principito ya no temo la muerte, la espero y quizás algún día la busque. Sólo necesito un desierto que es mi mundo, una serpiente que eres tú.
Si realmente me quieres, ¿me harás ese favor?

Sudoku.


El otro día intenté resolver un sudoku. La primera vez que oí el palabro pensé que era una enfermedad de naturaleza desconocida:
- "Me he cogido un sudoku que me va a tener en cama toda la semana" o bien,
- "Fulano está ingresado, tiene sudoku".
No me dirán que no suena más a dolencia que a pasatiempo.
De todas maneras, sea enfermedad o divertimento, las consecuencias son idénticas. A la media hora de bregar con el jueguecito acabé con un dolor de cabeza tal que parecía que me había cogido un sudoku de los gordos.
Moraleja: Desconfiemos de los pasatiempos insólitos y de la industria farmacéutica.

Hastío.


Aunque la atmósfera que penetra por los oídos refleje un ambiente furioso, hasta por las ventanas pareciera expandirse la vibración de un día diferente.
Los rostros no necesitan siquiera pronunciar palabra para denotar que en sus voces se han posado los duendes del hartazgo y que sus cabezas han enmohecido en la rutina. Una paz de cementerio inunda las calles. Palabras que no dicen nada, la nada pronunciando un discurso monótono que toma importancia lentamente, poco a poco...
Mentes que se desgarran, ahogadas por un lamento que se resiste a salir...
Los mismos sonidos se adueñan de la noche y finalmente muere un día más, otro día más zozobra en el mar del hastío.

Ella.



Entre tus piernas hay un pozo de agua dormida, bahía donde el mar de noche se aquieta, negro caballo de espuma, cueva al pie de la montaña que esconde un tesoro boca del horno donde se hacen las hostias, sonrientes labios entreabiertos y atroces, nupcias de la luz y la sombra, de lo visible y lo invisible (allí espera la carne su resurrección y el día de la vida perdurable).

Octavio Paz.

MI VIDA ESTÁ AQUÍ, Y SIN EMBARGO NUESTROS CAMINOS SE HAN UNIDO.
…Así permanecimos unos minutos, abrazados, ensamblados casi, exhaustos, sudorosos, felices y a la vez tristes, tristes porque la despedida estaba próxima, alargamos ésta con caricias y besos, con mimos y juegos adolescentes.
No me acompañes a la puerta, no quiero despedidas, no quiero oír ningún adiós, te llamaré mañana mi vida. Me dijo con sus ojos empapados de lágrimas.
Así la vi alejarse por el jardín, mientras algo rodaba por mi mejilla, una lágrima, una lágrima de tristeza, de alegría, de pasión, de amor, una lágrima… de ella…

El Santo Grial de Tu Piel.






EL SANTO GRIAL DE TU PIEL.

Un nuevo cuerpo.
Un nuevo motivo de discusión.
Un volver a buscar, a tratar de descubrir el lugar esperado.
(Suave creían).
Ese lugar común buscado con la esperanza de hallar paz, residencia permanente. Siempre se reeditaba la dualidad fundacional de su inquietud, una parte de sus pliegues pugnaban por vivir en ese lugar, por siempre, otros, en cambio, traccionaban por el permanente derivar.

El Eco.


El Eco de tu sexo sigue retumbando en mis ojos...